Para esta práctica no importa el género, la edad, la condición social, ni la procedencia, el requisito es que haya deseo y obviamente querer disfrutar. Si bien las personas que no tienen compromiso se inclinan por esta tendencia también es cada vez mayor la cantidad de parejas consolidadas que adoptan esta variante para cumplir fantasías, darle un giro a la relación o bien salir de la monotonía.