En este episodio les comparto cómo muchas veces vivimos la Cuaresma desde el control y no desde la confianza. A través de la oración, he descubierto que Dios no me pide perfección, sino un corazón dispuesto a soltar, confiar y volver a Él.
La Cuaresma no es solo sacrificio, es una invitación a regresar a casa y caminar con Jesús hacia la Resurrección. ¡Espero que puedas volver a casa conmigo esta Cuaresma!