Shot de inspiración de Carolina Amoroso

Shot de inspiración de Carolina Amoroso

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Shot de inspiración de Carolina Amoroso episodes

  • Hillsong United - Oceans

    Lorelei - Sylvia Plath

    No es noche esta de ahogarse:
    luna llena, reacio
    río bajo luz suave,

    acuosas nieblas bajan
    tupidas como redes
    cuyos dueños reposan,

    traduciéndose en vidrio
    lúcido mientras flotan
    las torres del castillo

    hacia mí hiriendo el rostro
    del silencio. Ascienden
    sus miembros poderosos

    y álgidos, pelo grave
    más que mármol, y cantan
    de un mundo más amable

    que ninguno. Estos cantos,
    hermanas, sobrepasan
    al oído gastado

    que aquí, en el campo, escucha
    bajo el orden impuesto.
    La armonía caduca

    el orden que vosotras
    sitiais con vuestras voces.
    Vivís entre las rocas

    de oníricas promesas
    de refugio. De día
    bajais de la pereza,

    de altas ventanas. Peor
    que vuestro enloquecido
    canto o mudez. La voz

    de vuestro fondo llama:
    embriaguez del abismo.
    Oh río, veo tu larga

    y honda línea argentina,
    esas diosas de paz.
    Piedra, piedra, me abismas.


    11 min
  • Anson Seabra - Keep your head up, Princess

    El jabón (Silvina Ocampo)

    Con un jabón veteado verde y rosa
    como de mármol suave con fragancia
    me lavaba las manos en la infancia
    en una palangana azul de loza.
    Merecián mi fiebre la preciosa
    atención que esperaba yo con ansia,
    y el hábito ritual de tu constancia
    mi devoción ya casi religiosa.
    Debió ser humano ese jabón;
    no en vano ahora el agua lo disuelve,
    late en mis palmas aún su corazón,
    y en mis amadas manos me devuelve
    en su perfume y su papel de plata
    esa íntima ternura que me mata.

    6 min
  • Los Pérez García - Todo eso que nos queda

    Queda tiempo, queda gente
    Sobre todo buena gente
    Quedan amigos como soldados
    Que siempre están a mi ladoQuedan cuentos y canciones
    Y valientes corazones
    Quedan panes en la mesa
    Quedan vinos y cervezasQuedan discos para siempre
    Quedan mayos y diciembres
    Quedan besos en la boca
    Y la suerte que nos tocaPero lo mejor que queda
    Es tu carita sin pintar
    Que me mira y dice cosas sin hablarQueda el sol, queda la noche
    Playa, campo y Bariloche
    Quedan tardes en tu cama
    Y el remedio que me sanaQueda ruta por delante
    Queda hinchada y queda aguante
    Queda tu mano por mi espalda
    Y la mía por tu faldaPero lo mejor que queda
    Es tu carita sin pintar
    Que me mira y dice cosas sin hablarQueda un plan en la batalla
    Y un plan B por si algo falla
    Queda el fuego en el invierno
    Y una fiesta en infiernoQuedan viajes, quedan flores
    Lo soñado y los amores
    Queda fe y la frente alta
    Queda todo lo que falta...

    6 min
  • Taylor Swift - Blank space

    ... porque somos jóvenes e imprudentes
    llevaremos esto demasiado lejos.
    Te dejará sin aliento
    o con una tremenda cicatriz,
    tengo una larga lista de exnovios
    ellos te dirán que estoy loca
    pero tengo un espacio en blanco, amor,
    y escribiré tu nombre

    5 min
  • Los Pérez García - Magdalena

    Date a volar (Alfonsina Storni)

    Anda, date a volar, hazte una abeja,
    En el jardín florecen amapolas,
    Y el néctar fino colma las corolas;
    Mañana el alma tuya estará vieja.

    Anda, suelta a volar, hazte paloma,
    Recorre el bosque y picotea granos,
    Come migajas en distintas manos
    La pulpa muerde de fragante poma.

    Anda, date a volar, sé golondrina,
    Busca la playa de los soles de oro,
    Gusta la primavera y su tesoro,
    La primavera es única y divina.

    Mueres de sed: no he de oprimirte tanto…
    Anda, camina por el mundo, sabe;
    Dispuesta sobre el mar está tu nave:
    Date a bogar hacia el mejor encanto.

    Corre, camina más, es poco aquello…
    Aún quedan cosas que tu mano anhela,
    Corre, camina, gira, sube y vuela:
    Gústalo todo porque todo es bello.

    Echa a volar… mi amor no te detiene,
    ¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
    Llore mi vida… el corazón se apene…
    Date a volar, Amor, yo te comprendo.

    Callada el alma… el corazón partido,
    Suelto tus alas… ve… pero te espero.
    ¿Cómo traerás el corazón, viajero?
    Tendré piedad de un corazón vencido.

    Para que tanta sed bebiendo cures
    Hay numerosas sendas para ti…
    Pero se hace la noche; no te apures…
    Todas traen a mí…

    7 min
  • Parientes - Capitan

    Donde el corazón te lleve - Susanna Tamaro

    Hoy, después de desayunar, fui al cuarto de estar y empecé a preparar el nacimiento en el sitio de siempre, cerca de la chimenea. Como primera medida dispuse el papel verde, después las planchas de musgo seco, las palmas, el cobertizo con San José y la Virgen dentro, el buey y el asno, y alrededor la multitud esparcida de los pastores, las mujeres con ocas, los músicos, los cerdos, los pescadores, los gallos y gallinas, las ovejas y carneros. Sobre el paisaje, con una cinta de papel adhesivo tendí el papel azul del cielo; la estrella cometa me la metí en el bolsillo derecho de la bata, en el izquierdo los tres Reyes Magos; después me dirigí al otro extremo de la habitación y colgué la estrella sobre el aparador; debajo, un poco aparte, dispuse la hilera de los Reyes con sus camellos. ¿Te acuerdas? Cuando eras pequeña, con el furor de la coherencia que caracteriza a los niños, no soportabas que la estrella y los tres Reyes estuviesen desde el primer momento cerca del belén. Tenían que estar alejados y acercarse lentamente, la estrella un poco antes y los tres Reyes inmediatamente detrás. De la misma manera, no soportabas que el Niño Jesús estuviese en el pesebre antes de tiempo, y, por lo tanto, lo hacíamos planear desde el cielo hasta el establo a la medianoche en punto del día veinticuatro. Mientras acomodaba las ovejas sobre su alfombrilla verde, volvió a mi mente otra cosa que te gustaba hacer con el nacimiento, un juego que te habías inventado y que nunca te cansabas de repetir. Me parece que, al principio, te habías inspirado en la Pascua. Efectivamente, al llegar la Pascua teníamos la costumbre de esconderte en el jardín los huevos pintados. En Navidad, en vez de huevos, tú escondías ovejitas: cuando yo no me daba cuenta cogías alguna del rebaño y la ocultabas en los sitios más inverosímiles, después te me acercabas, dondequiera que estuviese, y empezabas a balar con acento de desesperación. Entonces empezaba la búsqueda, yo dejaba lo que estuviera haciendo y contigo pisándome los talones entre risas y balidos daba vueltas por la casa diciendo: «¿Dónde estás, ovejita extraviada? Deja que te encuentre y te ponga a salvo. » Y ahora, ovejita, ¿dónde estás? Estás allá lejos mientras escribo, entre los coyotes y los cactus; cuando estés leyendo esto, probablemente estarás aquí y mis cosas ya estarán en el desván. Mis palabras, ¿te habrán puesto a salvo? No tengo esta presunción, acaso tan sólo te hayan irritado, habrán confirmado la idea ya pésima que de mí tenías antes de marcharte. Tal vez sólo puedas comprenderme cuando seas mayor, podrás comprenderme solamente si has llevado a cabo ese misterioso recorrido que conduce desde la intransigencia a la piedad. Piedad, fíjate bien, no pena. Si sientes pena, yo bajaré como esos duendecillos malignos y te haré un montón de desaires. Lo mismo haré si en vez de ser humilde eres modesta, si te emborrachas de chácharas en vez de quedarte callada. Estallarán las bombillas, los platos se caerán de los estantes, las bragas irán a parar a la araña central, no te dejaré tranquila desde el amanecer hasta bien entrada la noche, ni un solo instante. No es cierto: no haré nada. Si estás en alguna parte, si tengo la posibilidad de verte, sólo me sentiré triste tal como me siento cada vez que veo una vida desperdiciada, una vida en la que no ha logrado realizarse el camino del amor. Cuídate. Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer. Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer...

    10 min
  • Death cab for cutie - I follow you into the dark

    De la derrota (Mario Benedetti)

    Aquellos que vienen de la derrota
    guardan en el fondo cierta ufanía
    tal vez porque serenamente escogen
    ser derrotados antes que corruptos

    los sobornos arañan la conciencia
    como testigo de cielo encapotado
    en tanto que la lengua juega sucio
    y hace promesas que son espejismos

    aquellos que vienen de la derrota
    con ojos apenados y sedientos
    saben como espantar los menosprecios
    y los anuncios y los ecos falsos

    la derrota suele ser de madera
    noble como las viejas salvaciones
    nos sentimos como un recién nacido
    en la limpieza de la vida triste

    6 min
  • Taylor Swift - Call it what you want

    Alguien se te inclina cerca (Toni Morrison)


    Alguien se inclina cerca

    y mira la sal que derraman tus ojos.

    Esperas y anhelas escuchar

    palabras de razon, amor y juego

    para azotar o arrullarte en el día vacío.

    El silencio amasa tu miedo

    de desmoronada ceniza de estrella tamizándose,

    nublando las habitaciones aquí, aquí.

    Apuntas tu corazón para correr. Y quedarte.

    Pero no hay signo o señal hacia el camino angosto.

    Entonces en tu piel un suspiro acaricia

    la sal que han derramado tus ojos.

    Y recuerdas una sentencia clara, muy clara:

    “No volverás a morir”.

    Una vez más sabes

    que no volverás a morir.

    6 min
  • Valeria Castro - Lo que siento

    Hogar - Warsan Shire

    Nadie deja su hogar a no ser
    que su hogar sea la boca de un tiburón.
    Solo corres hacia la frontera
    cuando ves toda la ciudad
    corriendo también
    tu vecinos corren más rápido
    que tú, el chico con el que fuiste al colegio
    que te besó hasta el vértigo
    detrás de la vieja fábrica
    sostiene una pistola más grande que su cuerpo,
    solo dejas tu hogar
    cuando el hogar no deja que te quedes
    nadie deja su hogar a no ser que el hogar
    te persiga, con fuego bajo los pies,
    sangre caliente en tu vientre.
    No es algo que nunca pensaste en
    hacer, y cuando lo hiciste,
    llevaste el himno bajo tu aliento,
    esperando a llegar al lavabo del aeropuerto
    para romper tu pasaporte y tragártelo,
    con cada bocado de papel dejando claro
    que no volverías.
    Tienes que entender
    que nadie pone a sus hijos en un barco
    a no ser que el agua sea más segura que la tierra.
    Quién escogería pasar días
    y noches en el estómago de un camión
    a no ser que las millas de viaje
    signifiquen algo más que el viaje.
    Nadie escogería reptar bajo alambradas
    ni ser golpeado hasta que la sombra te deje,
    violado, ahogado, obligado a estar en el fondo
    del barco porque eres más oscuro, ser vendido,
    pasar hambre, disparado en la frontera como un animal enfermo,
    ser compadecido, perder tu nombre, perder tu familia,
    pasar uno o dos o diez años en un campo de refugiados,
    donde te desnudan y registran,

    encuentras una cárcel allá donde vas
    y si sobrevives y te saludan en el otro lado
    con volved a casa negros, refugiados,
    sucios inmigrantes, buscadores de asilo
    vienen a llevarse lo que es nuestro,
    negros con sus manos extendidas,
    huelen raro, salvajes,
    mira lo que hicieron con su país,
    ¿qué harán con el nuestro?
    Las miradas sucias en la calle
    son más suaves que un miembro arrancado,
    la indignidad de la vida diaria
    es más tierna que catorce hombres que
    se parecen a tu padre, entre
    tus piernas, los insultos son más fáciles de tragar
    que las ruinas, que el cuerpo de tu hijo en pedazos...
    Por ahora olvida el orgullo
    tu supervivencia es más importante.
    Quiero ir a casa, pero el hogar es la boca de un tiburón
    el hogar es el cañón de una pistola
    y nadie dejaría su hogar
    a no ser que el hogar te persiguiera hasta la costa
    a no ser que el hogar te dijera
    que dejaras lo que no puedas dejar atrás,
    aunque sea humano.
    Nadie deja el hogar hasta que el hogar
    es una voz híumeda en tu oído
    que te dice
    vete, aléjate corriendo de mí, no sé en qué
    me he convertido.

    7 min

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