SI EN AQUEL GÉNESIS.
Si en vez de lluvia dulce para las mieses,
o rosas en los jardines por su belleza,
aquellas nubes allá en lo alto
humedecieran los corazones
y rosales crecieran dentro con nuestra voz.
Si en nuestras frentes en vez de marcas por el dolor
pintaran versos cada mañana, y el tiempo solo
fuera el momento de amarnos todos,
como dijeron de otro planeta o de otras lunas
y lo escribieron para lo eterno
sobre las piedras como mensaje.
Si las cenizas fueran tan solo
esos rescoldos de chimeneas,
y no el reflejo de las mejillas
ya destruidas allá en los años,
o voluntades, o los deseos muertos antaño en esa espera
de resurgir por la quimera de un mundo nuevo.
Si en la creencia de libertades y de esperanzas
por esa suerte de alguien viniera
que diera voz a los corazones,
diera ilusiones y una respuesta
a tanta mugre en esta Tierra.
Si en aquel Génesis, quizá en el Éxodo
o en lo escrito en aquel Número
o Deuteronomio, hubiera sido tan solo ver
aquel camino en vez de voces contando historias,
hoy no habría memoria para el dolor,
ni habría odio por diferencias,
ni existiría emponzoñada la humanidad.
Ya nos vinieron a rescatar de los venenos
que un día nacieran, ya le volvimos la sombra al sol
e iluminamos de oscuridad los arrabales,
los andurriales con los espinos bajo los pies,
la frente en sangre, los huracanes,
los maremotos y los volcanes
gritando al cielo, nada es del hombre solo ese mal
que ni el mismo Dios pudo borrar si no es con fuego.
Un día vendrá que sepa a miel un amanecer
y que un bebé pueda jugar con los leones
sin daño alguno, y las hormigas den el camino
hacia la bondad.
Chema Muñoz. ©