SIÉNTELO CON OÍDO

SIÉNTELO CON OÍDO

By MANUEL ALCAINESociety & Culture
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SIÉNTELO CON OÍDO episodes

  • Caminar, mirar, contar - 3 - Los bosques de Abi
    Para el paseo de esta tarde, corta de luz y ancha de frío, hemos abandonado el valle del Ebro, los paisajes áridos y los sotos de ribera y nos hemos trasladado a latitudes más altas y más frías. Las coordenadas del punto de inicio de este itinerario no hablan idiomas, pero sí que recogen el rumor de los arroyos que bajan al valle y el baile de las hojas de las hayas y a ninguno de los dos les supone impedimento habitar en francés o en español, ya que solo se saben moradores de bosques híbridos, húmedos, internacionales y transfronterizos, todo a la vez. Hoy nos vamos a perder por lugares que tienen que ver con el origen de Aragón, si es que la historia de un lugar, de un reino, o de un país, puede resumirse en unas coordenadas geográficas concretas que aprietan demasiado el cinto, el fuste, la cintura. Nos van más los capiteles y los cimientos, los suelos empedrados, hechos con cantos rodados de arroyos montañeros y que son la antesala al calor en muchas casas de por aquí. Estamos en el lugar de Abi y nos imaginamos a canteros, escultores y talladores viajeros y desconocidos trasladando las semillas de su sabiduría allá por donde fuera que fueren.
    Eso sí, seguimos en este Aragón de los mapas. Tal y como ha resultado tras las idas y venidas de la historia estos son nuestros limes y puestos a hablar de lugares, por qué contar cosas de otros cuando estos nos son más próximos y aun así los desconocemos tanto.
    Nuestras coordenadas son
    42°43'56.8"N y 0°35'37.5"W
    Y estamos en medio de un bosque.
    Hace unos días, en la emisora, leímos un poema de Anna Ajmátova. Un descubrimiento, para todos su persona, sus escritos y su vida: difícil desligar unos de otros. Ajmátova. Así, con j. Llamé a Elena, mi amiga rusa, para preguntarle cómo se pronunciaba ese nombre, y se emocionó. Los rusos y su emoción. Nos mandó un mensaje de preciosa voz en el que nos contaba que este grupo de poetas eran sus preferidos y que Anna Ajmátova era una de las mejores poetas rusas. Pasamos mucho rato leyendo a Ajmátova, de soltera Gorenko, nacida cerca de Odessa en 1889 y una de las principales representantes del movimiento acmeísta, grupo de poetas que reclaman, a principio del siglo XX, un lenguaje claro y sobrio frente al más oscuro y metafórico de los simbolistas. Acmé, viene del griego, y significa "apogeo", "cumbre", "madurez”.
    Esa tarde investigamos la hondura abismal y la fortaleza de Anna, que no quiso exilarse, que se casó tres veces y sus tres maridos sufrieron persecución, algunos incluso la muerte, y cuyo único hijo, Lev, fue deportado en dos ocasiones a Siberia debido a los escritos y actividad de su madre; una poeta que llegaría a estar nominada al Nobel.... Joseph Brodsky la definió así:
    “Su sola mirada te cortaba el aliento. Alta, de pelo oscuro, morena, esbelta y ágil, con los ojos verdosos de un tigre polar (…)”.
    Leemos en unos versos de su poema La tierra natal:
    No la llevamos en oscuros amuletos,
    Ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
    No perturba nuestro amargo sueño,
    Ni nos parece el paraíso prometido.
    En nuestra alma no la convertimos
    En objeto que se compra o se vende.
    Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
    Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
    Y molemos, arrancamos, aplastamos
    Esa tierra que con nada se mezcla.
    Queríamos conocer el bosque de Abi, pero la meteo avisaba de un fin de semana de lluvia terca e intensa. Desde el viernes hasta el lunes. Todo el rato. Casi intimidaba ver en las gráficas las líneas de temperaturas en caída libre. Viajamos predispuestos a entrar de lleno en el cambio de estación; a pasar, por fin, un poco de frío tras un largo y tórrido verano de casi seis meses. Pero el viernes por la noche no llovía ni hacía frío, y el sábado amaneció parecido: nubes densas y ambiente templado. Los rayos del sol cruzaban vacilantes a través de masas grises que invadían todos los horizontes, pero llegaban, aunque un poco tibios y temblorosos. Debíamos ir hasta Abi, visitar senderos, cueva y hayedo y no dejarlo para el domingo, ya que los iconos de los rayos y los truenos en los pronósticos daban bastante más miedo.
    Buscando Abi en internet y había encontrado una aldea que pertenece al municipio de Seiro, en la Ribagorza. Pero no era esa la Abi que quería. Encontré también muchas entradas sobre la cueva de Abi, los senderos de Abi, la pasarela o puente de Abi y los hayedos de Abi, situados al final del valle de Aísa, casi en confluencia con el del Igüer. Desde Jaca, por carretera del Solano siguiendo el río Estarrún (una vez que dejas el valle del Lubierre) y continuando –siempre por carretera- por el camino de la Marguera; es fácil: sales de Jaca en dirección a Aísa y todo recto; una preciosa carretera sin rayas, señales ni personas. Algún pueblito, muchos pinos, álamos, acebos y bojes y al final, las hayas de Abi. El lugar de Abi. Quizá un vasquismo que se ha quedado replegado en este lugar, haciendo caso omiso a las fronteras de los hombres y los bordes aristosos de los países y de las lenguas.
    Describir este sitio de Abi… es difícil. Tienes que ir y sentirte dentro de él. Debajo de las hayas. Cobijado por siglos de naturaleza libre.
    No llovió al final. No cayó ni una gota. Hay que dejar el coche después de un corto desvío y atravesar una pasarela de madera de las que Prames y Sarga están instalando en lugares recónditos. Llegas entonces sin previa preparación mental a un lugar de esos que solo existen en los sueños. Oscuro, acogedor y húmedo, con gotas que te llegan de todas partes. Solo se oye el río -el Estarrún- y las hojas que crujen. Te paras. Escuchas, casi sin respirar. Miras alrededor. Un puto punto de inflexión: las rocas negras por el agua, musgo, líquenes y hojas. Los altísimos troncos y las hojas de las hayas que se disponen en hileras y te envuelven en abanico. Algunas verdes, otras naranjas. Muy pocas, rojas. Falta todavía un poco para la superexplosión de colores.
    Un cartelito de la Red Natural de Aragón te dice que estás en el área recreativa de Abi. Senderos y cueva. Abi, el paraje de Abi, sobrecoge. Y te quedará llegar hasta las cuevas y el collado. Una vez arriba, "cresteando", como indica la señalización, "se abandona el hayedo y se abre una extensa pradera repleta de luminosidad con excelentes vistas del valle del Estarrún: estamos en los Llanos de Abi". Al fondo, entre la boira, la inmensa roca negruzca del Aspe, contrafuerte del valle de Aísa, protege este sitio mágico de Abi.
    Por la noche, cuando llegué a casa, me llamó una amiga que comparte nombre con este lugar, Abi, también con b. Hacía mucho tiempo que no hablábamos y el motivo fue de los desagradables, dentro del ránkin, el peor. Llamó Abi el día que visité Abi, y pienso en la sincronicidad de Jung: sucesos que pasan a la vez, pero que ni están relacionados ni son causa uno del otro. Aparecen juntos de repente, los conectan su temporalidad y su contenido. Sin más. Una llamada de la selva, o de ultratumba, una especie de señal del universo. André Breton hablaba del azar objetivo: lo que el mundo ofrece y el significado que cada uno le da.
    El bosque primero y después, la llamada, que hablaba de alguien muy querido que se había ido. La voz de las hayas, la de mi amiga, y las palabras de Anna, la poeta rusa, convergieron en el hayedo de Abi un día húmedo de otoño persiguiendo a Chip entre un río crecido sin hacer caso del puente de madera que nos hubiera permitido cruzar sin riesgo. Llegar… no se sabe a dónde, pero llegar. Casi todo es accesible ahora. Pienso en los derechos de las hayas de este bosque y de su pradera a estar ocultos por los líquenes mojados; en las piedras y en cómo hollan el paraje y compiten con otro lugar que guardo muy protegido y muy adentro y que llamé hace mucho el bosque encantado. También con musgo tierno, piedras y matorral apretado.
    El día que estuve en Abi fue un día húmedo. La noche de Abi también fue húmeda. El Estarrún y las hayas hablaban con palabras que parecían surgir del gascón bearnés, lengua occitana de los territorios que circundan el bosque. Alguna palabra en español, y otras en francés, se colaban azarosas entre el agua fría del arroyo. Y también otras, con raíces euskéricas, que saben a tierra y piedras húmedas y a calor de una lumbre antigua que protegía a pastores y rebaños en el interior de estas cuevas. Me parece que es la tierra de la que habla Anna Ajmátova:
    Pero en ella yacemos y somos ella,
    Y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.
    15 min
  • Siéntelo con oído - 117
    “Siéntelo con oído” es un magacín cultural que emitimos desde Zaragoza los jueves a las 7 de la tarde en Radio La Granja (102.1 FM, también por internet en radiolagranja.caster.fm) y los viernes a las 6 de la tarde por internet en teafm.net.
    SUMARIO:
    1. Comenzamos hablando de cine, pues el pasado martes asistimos en Pamplona en la presentación del corto “El viaje de Aitona”. Entrevistamos a los miembros del colectivo AP-68 Películas, autores de este magnífico trabajo. Diez minutos de cine, hecho prácticamente sin medios, muy bien resuelto técnicamente que nos muestra imágenes llenas de belleza y nos cuenta una emotiva historia.
    2. Nada más que Música – Bruce Springsteen II
    3. Nada más que libros – Libros malditos
    4. Caminar, mirar, contar (mis paseos con Chip) – 3 – Por los bosques de Abi.
    5. Crónicas de Ultramar – 22 – Carlos nos hace la crónica semanal de la convulsa actualidad que viven por toda América Latina.
    6. Cuentos para monstruos – 10 (original de Santiago Pedraza, con las voces de Trafulla Teatro)
    7. Nueva Consciencia – El Agua de Roca dará pie a José Antonio de Marco para ir desgranando, como siempre, interesantes reflexiones.
    8. El vientre de los espejos – Hoy: “El amor en Europa”.
    Nuestro programa 117 ha sido posible, gracias a Néstor Barreto, Fernando Fleta, Antonio Giménez, Lola Orti, Chus Sanjuán, Elena Parra, Jose Sampietro, Pepi Vargas, Carlos Azcona, José Antonio de Marco, Fernando y Manuel Alcaine.
    Visitad nuestra Web: sienteloconoido.es
    2 hr
  • Caminar, mirar, contar - 2 - Juslibol
    Segundo paseo: Juslibol
    Hoy he llegado a casa tarde: acabo de cambiar de trabajo y ha sido un día largo. Imaginaba mi inmersión en esta casi tercera edad más tranquila, más segura, con menos contratiempos, y la verdad es que está resultando una sorpresa; el perro me saluda histérico, pienso que aturdido de amor al verme… será un ataque de sobreexcitación ante su inminente salida. Venía pensando que me apetecía atravesar la ciudad a la caza y captura de un largo paseo por Juslibol. Quizás hacer una parte del camino en tranvía, con él encima, ya que no tiene bozal e incumplimos todas las normas. Ahora que estoy en casa me da pereza volver a salir, pensamiento que dura un segundo, sé que luego estaré bien. Que estaré mejor. Cuando camino casi noto cómo las capas viejas de neuronas están siendo absorbidas por las nuevas, en una continua reorganización, y que esas nuevas se van multiplicando a toda velocidad mientras reciben, procesan y transmiten todo lo que ves y lo que oyes. Me gusta caminar rápido, me gusta el frío y me estimula el viento de esta ciudad que los americanos de la Base llamaron the windy city, la ciudad de los vientos.
    Me fumo tres pitis en la cocina. Uno detrás de otro. He estado mucho rato sin fumar. Me gusta llamar pitis a los cigarros, es una palabra a la que acompañan entre el humo mi hijo y mi sobrino, de los que adopté el nombre. Escucho a Vinicius de Moraes y María Creuza y Toquino, que suenan por el pasillo vacío. Dejo que pase un rato. Me disperso entre calada y calada. Empieza noviembre y mi viaje mental me lleva hasta octubre: era tu cumple, y hace más de cinco años que no nos vemos. Tiempo suficiente para construir y destruir memorias y castillos. Te fuiste de golpe y de forma enigmática. Y lo entiendo y no lo entiendo, según el minuto concreto. Te gustaba el otoño viendo los cambios de los chopos desde la ventana en compañía de María Creuza. Te cuento, para que lo sepas, que este ha sido un otoño tardío, o tardano. Verde, aunque seco. Los arroyos han estado bravos todo el verano. He recorrido muchas millas buscando sitios tranquilos, buscándote quizá, sin saberlo, y aunque no he visto ni percibido señal alguna que hablara de ti me he ido encontrando conmigo. Los lugares se reactivan como se reactivan las neuronas. Mi hijo se ha ido, y los tuyos no están. Incomprensiblemente se acabó todo. Procesos de renovación continuos. Como los de las neuronas.
    Se me cae el vino encima de todos los cigarrillos y se quedan húmedos. Tengo pocos para la tardenoche, pienso mientras me visto de paseadora y pongo las cinchas al perro, que me mira tranquilo desde el suelo. Chip y yo vamos modulando nuestros caracteres mientras pasa el tiempo. Desaprendemos poco a poco y casi a la vez. Sigue mis pasos, aunque en ocasiones soy yo la que sigue los suyos. Prolongaciones independientes: no somos ni uno del otro ni el otro del uno. Nos gusta caminar juntos. La compañía, no las amarras; libertad de movimiento. La pertenencia nos abruma por igual.
    Por fin salimos de casa y cogemos el tranvía al vuelo. No hay revisores, el azar ha sido propicio esta tarde ventosa. Chip va pegado a la pared del último vagón, no lleva bozal, pero nadie dice nada. Recorremos distancias cortas entre paradas camino de Juslibol. El cambio de hora nos deja poco tiempo de luz y tengo la sensación de que volamos en busca de la última luz de la tarde. Como en un sueño, me creo dueña de mi tiempo y de mi espíritu. Voy viendo puntos de fuga en cada esquina, y dianas al final de cada punto. Una señora sonríe, a su niño le gusta el perro, que se deja acariciar mientras me mira como pidiendo permiso. Veo otras manos y otras miradas. La vida está hecha de trozos de vida pasada que surgen entre trozos de la vida de todos los días. Nada es nuevo, y nada se termina nunca. Todo flota en la misma dimensión.
    El tranvía nos va llevando hacia Juslibol, cuya etimología proviene del grito de aclamación deus vult o deus lo volt (en latín clásico y vulgar): significa que Dios lo quiere, que es la voluntad de Dios.
    Uno poema, Córdoba, escrito en Al-Ándalus entre los siglos XI y XIII, podría haber descrito este lugar
    Allí acequias ciñen cada huerta,
    Allí las huertas ciñen cada acequia…
    Subí por primera vez a los montes de Juslibol con mi padre, los dos solos: si había alguien más se ha borrado del recuerdo, no forma parte de él. Era verano, yo era pequeña, y hacía un calor aplastante sobre los farallones resecos que protegen la plana del Ebro. Primera línea de altura, escarpes yesosos, blancos y polvorientos que marcan el norte y el límite de lo que fueron feraces huertas de las que solo quedan ejemplos residuales. Íbamos a ver a Guillermo Fatás, que escavaba en los alrededores del castillo de Miranda, en el cerro de Miranda, desde donde se domina el río; lugar poblado desde la Edad del Hierro hasta finales de la Edad Media; lugar privilegiado para saber todo lo que pasaba en la vega, y más allá, hasta el horizonte.
    Estoy soldada a Juslibol a través de un pequeño trozo de tierra familiar que llamamos el Trozo, con mayúscula de topónimo. Terreno inundable y fértil junto al semidesértico de los barrancos de Miranda, pedazo de tierra mínimo y discreto, que de campo triste y agotado con cuatro cerezos viejos mutó, con mucho trabajo, a vergel lleno de vida, como el jardín del edén. Un paraíso en miniatura.
    Pienso en Adán y Eva y en la creación del mundo, y en el cielo y en el infierno, y el diablo de El paraíso perdido de Milton. En las tentaciones que motivaron su viaje de la tierra/paraíso a la tierra/infierno, aunque con mensaje final de esperanza: "No lamentarás dejar este paraíso, porque llevarás dentro de ti un paraíso más feliz".
    Los chopos del Trozo, de más de treinta años, hablan cuando los mueve el viento. Muchas tardes los escuchamos intentado descifrar su lenguaje. Adán y Eva antes de la desgracia. O Adán y Eva mucho más humanos, tras ella.
    Sobre la puerta de entrada, y entre rosales y cipreses está tallado su nombre junto a una rana (también rana de Ranillas) de Arrudi fundida en Averly.
    La acequia de Juslibol discurre a tope y va sorteando tajaderas y "suertes del agua" y regando pequeños y más pequeños campos de cereal en las huertas en las que hasta hace poco bullía una vida más diversificada. Ha cambiado la biodiversidad y la verdura se ha vuelto cereal. Los Galachos se ven y se escuchan, a lo lejos pero nítidos. También el aire y su perspectiva concreta y blanca de la cal de los farallones quebradizos. El agua en la acequia y sus ramales nos llama y dan ganas de meterse hasta las rodillas aunque haga frío. Agua y luna, con menos peso y gravedad que en los caminos. La luna está a punto de volverse redonda. Agua y luna. Qué parecidas están esta noche.
    Los jabalís bajan a beber y a comer por las masas yesosas desde el campo de San Gregorio. Se ven sus marcas, incluso se les ha visto a ellos. En el barrio rural están preocupados. Es una especie prolífica, de preñez precoz y gestación corta,120 días. Y están cerca. Se comerán lo que pillen en los campos, en las calles de Juslibol y bajarán a buscar más. Son omnívoros, son muchos y tienen hambre. En el Trozo veo su rastro en la tierra bajo un manzano. Hay marcas inconfundibles (hozaduras, se llaman) en la tierra. Buscaré las huellas de los dientes en los árboles y de los revolcones en el barro, pero será otro día. Hoy se ha hecho tarde y, por suerte, no nos han salido al paso.
    Volvemos a casa rodeando el meandro del Ebro. Camino con playas y sotos de ribera muy rural y muy solitario a estas horas. Mi padre contaba a sus nietos la historia de Pachito, un cocodrilo que vive por aquí con su familia y sale de vez en cuando entre los carrizos. Quizá hoy, de vuelta a casa, pueda ver por fin a Pachito y contárselo a mis hijos para que se lo cuenten a los suyos cuando vengan a Juslibol los domingos de otoño.
    Los Situacionistas fueron los primeros que hablaron del concepto complejo del caminar sin rumbo, de descubrir y pasear por las ciudades, de captar la esencia del espacio urbano y traducirlo en emociones. Algo así como perder el control y sentir mientras caminas. Todo un homenaje al hecho físico de andar. Perderse, pero sin estar perdido del todo. Voy a la deriva, pues, como los Situacionistas hasta que llego a casa y me quito el vestido de pasear. Me creo eso de que no todos los que vagan están perdidos.
    13 min
  • Siéntelo con oído - 116
    “Siéntelo con oído” es un magacín cultural que emitimos desde Zaragoza los jueves a las 7 de la tarde en Radio La Granja (102.1 FM, también por internet en radiolagranja.caster.fm) y los viernes a las 6 de la tarde por internet en teafm.net.
    SUMARIO:
    1. Nada más que Música – Jazz-II (Louis Armstrong)
    2. Nada más que libros – La tertulia
    3. Caminar, mirar, contar (mis paseos con Chip) – 2 - Juslibol
    4. Crónicas de Ultramar – 21 –
    5. Cuentos para monstruos – 9 (original de Santiago Pedraza, con las voces de Trafulla Teatro)
    6. Paraíso crónico – Cap. 13 – Memorias de África - II
    7. Zaragoza te habla – El crimen del sombrerero
    8. El vientre de los espejos – “El corazón de Ariadna”, voz: Néstor Barreto y Manuel Alcaine
    Hasta aquí nuestro programa 116 que ha sido posible, gracias a Néstor Barreto, Fernando Fleta, Antonio Giménez, Lola Orti, Chus Sanjuán, Elena Parra, Jose Sampietro, Pepi Vargas, Carlos Azcona, José María Ballestín, Fernando y Manuel Alcaine.
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    2 hr
  • Siéntelo con oído - 115
    “Siéntelo con oído” es un magacín cultural que emitimos desde Zaragoza los jueves a las 7 de la tarde en Radio La Granja (102.1 FM, también por internet en radiolagranja.caster.fm) y los viernes a las 6 de la tarde por internet en teafm.net.
    SUMARIO:
    1. Nada más que Música – Miguel Ríos
    2. Nada más que libros – Benito Pérez Galdós
    3. Crónicas de Ultramar – 20 – Golpe en Bolivia – Lula en libertad – Reflexiones de Ernesto Bertoglio
    4. Poesía: Rubén Darío - El sueño de la belleza
    5. Cuentos para monstruos – 8 (original de Santiago Pedraza, con las voces de Néstor Barreto y Manuel Alcaine)
    6. Nueva Consciencia – 35 - Agrimonia
    7. El vientre de los espejos: “La nieve en casa”, (voz: Chus Sanjuán).
    Nuestro programa 115 ha sido posible gracias a Néstor Barreto, Fernando Fleta, Antonio Giménez, Lola Orti, Chus Sanjuán, Elena Parra, Jose Sampietro, Pepi Vargas, Carlos Azcona, José Antonio de Marco, Fernando y Manuel Alcaine.
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    2 hr 7 min
  • Siéntelo con oído - 114
    “Siéntelo con oído” es un magacín cultural que emitimos desde Zaragoza los jueves a las 7 de la tarde en Radio La Granja (102.1 FM, también por internet en radiolagranja.caster.fm) y los viernes a las 6 de la tarde por internet en teafm.net.
    SUMARIO:
    1. Nada más que Música – Antes del Punk
    2. Nada más que libros – Ernesto Sabato
    3. Poesía: Jorge Luis Borges – Mago de las ideas (voces Trafulla Teatro)
    4. Cuentos para monstruos – 7 (original de Santiago Pedraza, con las voces de Jose Sampietro y Manuel Alcaine)
    5. Crónicas de Ultramar – 19 - Además de la habitual crónica de Carlos sobre la situación política de toda iberoamérica, escucharemos un emotivo discurso de Remedios Loza 1949-2018 –Bolivia- Primera mujer chola, denominación dada a las mujeres mestizas que conservan la vestimenta tradicional –el sombrerito- que alcanzó un puesto de diputada en aquel país. No os lo perdáis.
    6. Zaragoza te habla – Presentación de Memoria visual de Zaragoza – Los Flamantes Años 80 – en Museo Pablo Gargallo (Entrevista a Chema Ballestín)
    7. Los capazos de Chus – “Fiesta en la calle” (Chus Sanjuán)
    8. Paraíso Crónico – 12 – “Memorias de África-I”
    9. El vientre de los espejos: “Buscar”, voz: Néstor Barreto.
    Hasta aquí nuestro programa núm. 114, posible gracias a Néstor Barreto, Fernando Fleta, Antonio Giménez, Lola Orti, Chus Sanjuán, Elena Parra, Jose Sampietro, Pepi Vargas, Carlos Azcona, José María Ballestín, Fernando y Manuel Alcaine.
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    1 hr 59 min
  • Siéntelo con oído - 113
    “Siéntelo con oído” es un magacín cultural que emitimos desde Zaragoza los jueves a las 7 de la tarde en Radio La Granja (102.1 FM, también por internet en radiolagranja.caster.fm) y los viernes a las 6 de la tarde por internet en teafm.net.
    SUMARIO:
    1. Nada más que Música – Bruce Springsteen – “The Boss”
    2. Nada más que libros – William Shakespeare - El maestro
    3. Poesía: Vicente Aleixandre: Palabra de honor (voces Trafulla Teatro)
    4. Cuentos para monstruos – 6 (original de Santiago Pedraza, con las voces de Néstor Barreto y Manuel Alcaine)
    5. Crónicas de Ultramar – 18 (Nuevo Presidente en Argentina (Alberto Fernández)– Chile – música de Arcipreste de Hita (1283-1350)–Paco Ibáñez-)
    6. Nueva Consciencia – 34 – Flores de Bach – La achicoria
    7. El vientre de los espejos: “Un nombre de la luz”, voz: Elena Parra.
    Hasta aquí nuestro programa núm. 113, posible gracias a Néstor Barreto, Fernando Fleta, Antonio Giménez, Lola Orti, Chus Sanjuán, Elena Parra, Jose Sampietro, Pepi Vargas, Carlos Azcona, José Antonio de Marco, Fernando y Manuel Alcaine.
    1 hr 59 min

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