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Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VII del tiempo ordinario.
Primera lecturaLectura del primer libro de Samuel (1 Sam 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23)En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampo en Jakilá.
Segunda lectura De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1 Cor 15, 45-49)Hermanos: La Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 3, 1-10)Hermanos míos: Que no se pongan tantos de ustedes a enseñar como maestros, pues a los que enseñamos se nos juzgará con mayor severidad.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 2, 14-24. 26)Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no la demuestra con obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 2, 1-9)Hermanos: Puesto que ustedes tienen fe en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no tengan favoritismos. Supongamos que entran al mismo tiempo en una reunión un hombre con un anillo de oro, lujosamente vestido, y un pobre andrajoso, y que fijan ustedes la mirada en el que lleva el traje elegante y le dicen: “Tú, siéntate aquí, cómodamente”. En cambio le dicen al pobre: “Tú, párate allá o siéntate aquí en el suelo, a mis pies”. ¿No es esto tener favoritismos y juzgar con criterios torcidos?
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 1, 19-27)Queridos hermanos: Tengan esto presente: que cada uno sea pronto para escuchar y lento para hablar, lento para enojarse; porque la ira del hombre no produce la rectitud que quiere Dios. Arranquen, pues, de ustedes toda impureza y maldad y acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 1, 19-27)Queridos hermanos: Tengan esto presente: que cada uno sea pronto para escuchar y lento para hablar, lento para enojarse; porque la ira del hombre no produce la rectitud que quiere Dios. Arranquen, pues, de ustedes toda impureza y maldad y acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 1, 12-18)Hermanos: Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la carta del apóstol Santiago (Sant 1, 12-18)Hermanos: Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana VI del tiempo ordinario.
De la Carta del Apóstol Santiago (Sant 1, 1-11)Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo, el Señor, saluda a las doce tribus, dispersas por el mundo.Hermanos míos: Cuando se vean asediados por toda clase de pruebas y tentaciones, ténganse por dichosos, sabiendo que las pruebas a que se ve sometida su fe les darán fortaleza, y esta fortaleza los llevará a la perfección en las buenas obras y a una vida íntegra e irreprochable.Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios y él se la dará; porque Dios da a todos con generosidad y sin regatear. Pero tiene que pedírsela con fe y sin dudar; pues el que duda se parece a las olas del mar, que van y vienen, agitadas por el viento. Quien es inconstante e indeciso en su vida, no recibirá nada del Señor.Que el hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición, pues se acabará como las flores del campo. Porque sale el sol y con su calor quema las hierbas; se caen las flores y se acaba su belleza. Así se marchitará el rico, en medio de todas sus empresas.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Domingo VI del tiempo ordinario.
Primera lectura Del Libro del Profeta Jeremías 17, 5-8Esto dice el Señor:
EVANGELIO DEL DÍA
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