Meditación sobre el cántico de Simeón que invita a descubrir la paz que nace del encuentro con Cristo, a confiar en la fidelidad de las promesas de Dios y a aprender a esperar con paciencia. Ilumina la vida ordinaria como lugar de salvación universal, alabanza agradecida y misión, culminando en la escuela de fe y entrega de la Virgen María.