Justo el día en que las iglesias dominicanas piden a aprobación de un Código penal sin derechos para mujeres y otras minorías en Canadá se aprueba una indemnización de más de dos mil millones de dólares en favor de las comunidades indígenas separadas de sus hijos muchos de los cuales murieron en las escuelas en que las iglesias los cristianizaban o los mataban.
Estos dos días en que por una modesta transmisión de un aspecto de nuestra cultura he sido advertida del fuego del infierno por parte de fanáticos religiosos protestantes me hacen reflexionar sobre las dimensiones del cielo y del infierno.
Desde noviembre del año pasado en el mundo vivimos 8 mil millones de personas de las cuales solo 800 millones son protestantes. El resto de los cristianos es católico.
Hay 1, 900 millones de musulmanes, 1200 millones de hinduistas, mil millones de chinos que no profesan ninguna religión, 400 millones de budistas, otros 250 millones de chinos que profesan alguna creencia local, 100 millones de japoneses sintoístas, 75 millones de taoístas y 30 millones de sijs. Todos arderemos en el fuego del infierno.
Ninguna guerra ni ninguna plaga ha provocado más muertes que las declaradas en el nombre del señor.
Cuando Nicolás de Ovando ahorcó a Anacaona que en ese momento era cacica de Maguana y Jaragua o sea la líder de media isla de Quisqueya, solo lamentó que había muerto sin ser bautizada. Anacaona se fue al infierno y Ovando controló sus dos cacicazgos.
En los primeros 20 de la cristianización de esta isla se acabó la población indígena. Los encomenderos bautizaron a los indígenas y los explotaron hasta morir. Un censo del momento llamaba la atención sobre el hecho de que las indias habían dejado de parir.
Neruda los dice mejor que yo:
Estos conquistadores españoles / que llegaron de España con lo puesto / buscaban oro, y lo buscaban tanto / como si les sirviese de alimento. / enarbolando a Cristo con su cruz / los garrotazos fueron argumentos / tan poderosos que los indios vivos / se convirtieron en cristianos muertos.
Pero entonces descubrieron la esclavitud y en el nombre de Cristo trajeron a millones de negros de África y ustedes conocen la historia que dividió esta isla o por lo menos algunos la conocen.
Eran cristianos los que se apropiaron de Africa y la dividieron conforme sus intereses hasta extremos que aun no han sido superados. Livinston llegó a Africa con una Biblia y un código de comercio.
Los Estados con mayor calidad de vida son los estados laicos donde prevalece el derecho y los derechos como norma de entendimiento colectivo.
Hace par de años que el premier canadiense, respecto a los derechos sexuales y reproductivos, dijo que el estado no tiene que meterse en tus aposentos o en tu cama. Aquí hoy la prensa reporta la insistencia religiosa en normar el colectivo sea este religioso o no.
Todavía no entiendo como entiendo que en el nombre de su fe alguien crea que puede dirigir la vida de quien no profesa sus creencias.
Ayer les dije que por primera vez excluiría gente de esta transmisión por razones de fanatismo.
Hoy les sugiero a los fanáticos que se dedique a construir el cielo porque el infierno tiene que ser muy grande para que quepa el 90% de la población del mundo. Estoy convencida de que la inversión de tiempo y recursos para construir el infierno terminará beneficiándonos e iremos al limbo.
Como estadísticamente los porcentajes se repiten supongo que el 10% de los dominicanos puros irá al cielo y el resto nos quemaremos en el fuego del infierno porque así lo decidieron los buenos.