Mañana Luis Abinader cumple dos años en el poder y hoy todos los medios inician la evaluación del bienio y la oposición política trata, como es lógico, de sacar el mejor provecho posible.
Desde el PLD cada aspirante saca sus cuentas y el secretario general dice que el gobierno ha sido tan malo que su partido está en un empate técnico en las preferencias electorales.
Leonel que se vendiera como el más moderno de los modernos saca cuentas a la vieja usanza el gobierno por las obras prometidas y aun sin ejecutar.
Si yo fuera la oposición atacara al gobierno de Abinader por sus dos puntos más flojos: Que son la incapacidad de mejorar la gestión en educación y salud, que son los puntos más cercanos a la gente. En sus dos primeros años Abinader tuvo que dedicar el gran esfuerzo a enfrentar la pandemia pero los números en las otras áreas de salud están en el suelo y la gerencia no se ve haciendo los cambios en el sistema privatizador que ha convertido la medicina en el gran negocio.
Un análisis crítico de esos dos temas quema al gobierno peremeista sin ninguna duda.
Pero como para la mayoría de los políticos del patio no se trata de los intereses de la gente sino de los propios lo que está ocurriendo a los dos años del gobierno es que hay un proceso de arrimo al poder que cae en la desvergüenza.
En junio pasado José Francisco Peña Guaba presentó la plataforma “Ganaremos” en la que se suponía que diez partidos se sumarían al proyecto presidencial de Leonel Fernández. Peña Guaba se quedó como perico en la estaca porque a la hora del none los dirigentes de los partiditos lapa se hicieron los locos y no aparecieron. Peña Guaba tuvo que decir que el problema era legal y Fernández no se apareció por el acto.
Dos semanas después los llamados a participar en la coronación de Fernández con los antes aliados del PLD se aparecieron en la juramentación de las nuevas autoridades del PRM, una actividad que fue el primer campanazo de la posible reelección de Abinaer. Por allá se dejaron ver Luis el Gallo y Zorrilla Ozuna.
Desde la semana pasada los reformistas andan vendiendo los retazos de su partido. Cada cual por su lado, Genao y Quique, Rodriguez Pimentel y Eddy Alcántara ofrecen la gente que no tiene. Ito que es ministro está en bajo perfil.
El viernes, el vicepresidente del PRD, el partido del señor Miguel Vargas, porque es suyo de su propiedad, dijo que ese partido o partidito participará de la alianza ganadora en el 2024 y que por ahora hace una oposición “constructiva” al gobierno de Abinader. Para un buen entendedor no hay que dar muchas explicaciones.
Si alguien quiere saber por donde andan los vientos que busquen a esos partiditos y sus dirigentes a quienes este pueblo ha mantenido durante los últimos 20 años mientras ellos saltan de aquí para allá con cualquiera que se proyecte ganador.
Necesitamos de una reforma electoral que termine con esa lacra. Esa partida de vividores de la política que no diferencian entre una administración y otro porque lo único que quieren es sobrevivir. Por eso no han cambiado la ley electoral y la ley de partidos.