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En este episodio hablo de la mercancía, aquello que conecta a todo el planeta sea en forma de trabajo, objeto, territorio, propiedad, recurso. Hablé de la diferencia entre valor de uso y valor de cambio, de la ecuación mercancía dinero mercancía y de cómo ni estamos totalmente determinadas por lo económico (aunque sí más subordinadas de lo que nos gusta creer) ni se pueden modificar nuestras condiciones sólo con voluntad. La revolución es una impredecible y cambiante combinación de ambas.
Expliqué que Marx cometió varios errores que le costaron caro a la historia del anticapitalismo, como la idea de que hay una revolución burguesa o democrática, que el capitalismo produce automáticamente a sus sepultureros o que la miseria hace buena a la clase trabajadora. Es decir que el proletariado se vuelve revolucionario (unido, organizado y consciente) debido a las mismas condiciones en las que trabaja. Ese fue un esencialismo de clase, un determinismo económico, que ha sido desmentido por la historia con el fascismo histórico y el imperialismo actual. El pueblo votó por Hitler, Mussolini, Bukele, Milei y Trump. El pueblo bueno no existe porque no hay un esencialismo de clase (ni de raza ni de género ni de nada), sólo una profunda y desconcertante incertidumbre ante el porvenir, de cambiar nuestras condiciones con lo que somos, tenemos y hacemos aquí y ahora.
By alF Bojórquez5
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En este episodio hablo de la mercancía, aquello que conecta a todo el planeta sea en forma de trabajo, objeto, territorio, propiedad, recurso. Hablé de la diferencia entre valor de uso y valor de cambio, de la ecuación mercancía dinero mercancía y de cómo ni estamos totalmente determinadas por lo económico (aunque sí más subordinadas de lo que nos gusta creer) ni se pueden modificar nuestras condiciones sólo con voluntad. La revolución es una impredecible y cambiante combinación de ambas.
Expliqué que Marx cometió varios errores que le costaron caro a la historia del anticapitalismo, como la idea de que hay una revolución burguesa o democrática, que el capitalismo produce automáticamente a sus sepultureros o que la miseria hace buena a la clase trabajadora. Es decir que el proletariado se vuelve revolucionario (unido, organizado y consciente) debido a las mismas condiciones en las que trabaja. Ese fue un esencialismo de clase, un determinismo económico, que ha sido desmentido por la historia con el fascismo histórico y el imperialismo actual. El pueblo votó por Hitler, Mussolini, Bukele, Milei y Trump. El pueblo bueno no existe porque no hay un esencialismo de clase (ni de raza ni de género ni de nada), sólo una profunda y desconcertante incertidumbre ante el porvenir, de cambiar nuestras condiciones con lo que somos, tenemos y hacemos aquí y ahora.