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En este capítulo platiqué del primer Marx, particularmente de su libro Miseria de la filosofía, donde le responde a Proudhon.
Hablé de que el soberano no es el rey ni el presidente, sino el capital. Es decir que el problema de poner tanto énfasis en la lucha contra el Estado es que olvidamos que el gobierno, la administración y la clase política, son empleados del capital, su barniz, lo que lo protege y lo blinda, lo expande. Pero el Estado no es más grande ni más poderoso que el capital.
También hablé de las primeras nociones de la lucha de clases y de la herencia que nos dejó el 68 citando algunos pedazos de Miseria de la filosofía: que la riqueza produce burguesía y también produce proletariado. La misma riqueza produce ambas cosas, enriquece a los ricos y empobrece a los pobres, la misma plusvalía produce una población excedente que es orillada a la miseria, a lo abyecto, las enfermedades, la contaminación y las peores condiciones. De esa ambivalencia se puede deducir lo que desde la contracultura de 1968 en adelante hemos entendido como antiesencialismo y esto lo conecté con el anti imperialismo, que en tiempos de bombardeo a Palestina y Venezuela, es importante retomar.
By alF Bojórquez5
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En este capítulo platiqué del primer Marx, particularmente de su libro Miseria de la filosofía, donde le responde a Proudhon.
Hablé de que el soberano no es el rey ni el presidente, sino el capital. Es decir que el problema de poner tanto énfasis en la lucha contra el Estado es que olvidamos que el gobierno, la administración y la clase política, son empleados del capital, su barniz, lo que lo protege y lo blinda, lo expande. Pero el Estado no es más grande ni más poderoso que el capital.
También hablé de las primeras nociones de la lucha de clases y de la herencia que nos dejó el 68 citando algunos pedazos de Miseria de la filosofía: que la riqueza produce burguesía y también produce proletariado. La misma riqueza produce ambas cosas, enriquece a los ricos y empobrece a los pobres, la misma plusvalía produce una población excedente que es orillada a la miseria, a lo abyecto, las enfermedades, la contaminación y las peores condiciones. De esa ambivalencia se puede deducir lo que desde la contracultura de 1968 en adelante hemos entendido como antiesencialismo y esto lo conecté con el anti imperialismo, que en tiempos de bombardeo a Palestina y Venezuela, es importante retomar.