Los investigadores Mónica Sans y Gonzalo Figueiro revelan datos que interpelan nuestra supuesta identidad europea. La más completa investigación sobre ancestría indígena realizada hasta ahora muestra que 1,4 millones de uruguayos tienen ADN de origen americano; dentro de ese grupo, 770.000 tienen al menos una abuela indígena. En departamentos como Paysandú, el 66% de la población mantiene un linaje indígena por línea materna. El dato surge al analizar el ADN mitocondrial, que se transmite exclusivamente de madres a hijos; este fenómeno se explica por las llamadas "uniones direccionales" durante la época colonial y los primeros años de la república: hombres de origen europeo se unían con mujeres nativas. Mientras que los hombres indígenas desaparecían de los registros por muertes en conflictos o desplazamientos, las mujeres eran repartidas o integradas a la sociedad criolla, transmitiendo su genética de generación en generación.