En la providencia de Dios, de entre todos los campos, Rut llegó al campo de Booz buscando trabajo para el sustento de ella y de su suegra Noemí. Booz tuvo gracia de Rut. Le dio trabajo, alimento, bebida, compañía, protección y la bendijo. Cuando Noemí vio como la mano de Jehová había estado con Rut, ella se maravilló y bendijo a Booz.