En Génesis 18–24 la historia se mueve entre extremos: mesas compartidas y ciudades destruidas, promesas que parecen tardar y futuros que ya están en camino.
Abraham dialoga con Dios, Sodoma cae, Isaac hereda algo más que un nombre y Rebeca aparece como pieza clave de una historia que no depende del azar. Aquí no hay episodios sueltos: hay decisiones, consecuencias y una promesa que sobrevive incluso al juicio.
En este episodio recorremos estos capítulos para entender qué se pierde, qué se preserva y por qué el plan sigue avanzando aun cuando todo parece romperse. Porque a veces, la fe no se demuestra con milagros espectaculares, sino con la capacidad de confiar cuando el camino no es claro.