Hay noches en las que aparecen más preguntas que respuestas.
Noches de cortocircuitos mentales y del corazón. Noches en las que uno se pregunta si vale la pena amar, confiar, agradecer o volver a abrirse después de haber sufrido.
En este episodio comparto una reflexión nacida de una de esas noches. Un recorrido por aquello que no vale la pena y, sobre todo, por las cosas que sí la valen: la verdad, la gratitud, la libertad, los vínculos que dejan huella y esos sentimientos que llegan sin pedir permiso para recordarnos que seguimos vivos.
Porque quizás la pregunta más importante no sea cómo terminan las historias.
Quizás la pregunta sea simplemente:
¿Valió la pena?
Y algunas experiencias, incluso cuando duelen, tienen una única respuesta.
Sí. Valieron la pena.