El complicado momento económico para la capital del Alto Paraná, luego de siete meses de frontera cerrada, hace que muchos locales comerciales no tengan las condiciones para reactivarse. Con eso, muchos optaron por cerrar definitivamente, otros están con suspensión de actividades y solo unos pocos son los que lograron reponerse al duro golpe que significó el aislamiento obligatorio y derivó en facturación cero en varios ámbitos empresariales de la zona.