Cuando la enfermedad está en los pulmones puede causar tos, flemas con sangre, fiebre, adelgazamiento y sudoraciones por la noche. Además, puede aparecer en otros órganos y simular otras enfermedades. La meningitis tuberculosa, por ejemplo, puede provocar dolores de cabeza, confusión o convulsiones. En la columna vertebral, suele acompañarse de dolor de espalda, debilidad en las piernas y pérdida de peso. En el intestino, crecimiento del vientre, diarrea crónica y dolor abdominal.
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