Todos queremos paz. Y para conseguirla hacemos lo que parece lógico: controlamos nuestra vida, nuestras circunstancias y hasta a las personas que nos rodean. Pero tarde o temprano esa paz se va. No importa cuánto la cuides, algo o alguien la rompe.
¿Y si el problema no es que no te esfuerzas suficiente, sino que estás buscando en el lugar equivocado?
La noche antes de su muerte, con la presión al máximo, Jesús le dijo algo a sus discípulos que lleva dos mil años sin perder su fuerza: "En mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero anímense. Yo he vencido al mundo."
En este episodio vemos Juan 16:33 de cerca. Qué significa realmente la paz que Jesús promete. Por qué el mundo siempre va a presionar. Y por qué el ánimo que Jesús ordena no es algo que produces, sino algo que recibes de una victoria que ya ocurrió.
La paz que buscas existe. Solo que no se encuentra donde la has estado buscando.