La temporada de adviento quedaría corta si únicamente la relacionamos con regalos, armado de pesebres, arbolitos de navidad, reuniones familiares, etc. El adviento trata de Dios, de Su misión… de Jesucristo. Nos da esperanza, pues lo que hoy está roto, nunca más volverá a estarlo. ¡Él es la más Gloriosa Manifestación de Amor!