Dios quiere derramar una lluvia de bendiciones sobre su pueblo, lluvia temprana y tardía, y el propósito de este episodio, es hacernos reflexionar que adorar a Dios, no debería ser una carga, una molestia o un tiempo aburrido; más bien, Dios quiere que nos enamoremos de él, para que podamos pasar tiempo de calidad con él.
Pero como todo caballero, Dios respeta nuestra decisión y si no queremos ser parte de su pueblo, lo más probable es que hayan áreas de nuestra vida que no estén siendo alcanzadas por la lluvia de bendiciones que Dios regala, porque decidimos no acercarlas a él.