A veces el dolor, el cansancio o la desesperación nos hacen pensar que no hay salida. Pero la Biblia nos muestra que incluso hombres como Moisés, Elías, Job, Jonás y Jeremías tuvieron momentos en los que quisieron rendirse.
Si hoy estás pasando por una prueba difícil, recuerda esto: las emociones son temporales, pero las decisiones pueden marcar toda una vida.
Antes de rendirte, antes de alejarte, antes de tomar una decisión apresurada, detente. Ora. Descansa. Busca ayuda. Dios todavía no ha terminado contigo.