Cristo vino al mundo para dar vida abundante allí donde el pecado había sembrado muerte, hurto y destrucción. Jesús es el Buen Pastor que en nuestro Bautismo nos hace parte de su rebaño, que nos cuida y protege, que sana nuestras heridas y que nos guía para que no caigamos en las trampas de ladrones y pastores extraños que quieren alejarnos de Dios y de la verdad.