La incomodidad sagrada: cuando la casa te pide revisar el vínculo
con lo difícil
Hay momentos en los que la casa incomoda sin que nada esté “mal”.
No es desorden, no es falta de armonía, no es algo roto.
En este episodio hablo de esas incomodidades sutiles que aparecen cuando la conciencia
ya se movió, pero la materia todavía no terminó de acompañar.
De los espacios que aprietan, de los cambios que no alivian de inmediato y de lo que
sucede cuando, en lugar de corregir rápido, nos permitimos habitar lo difícil con más
presencia.
Una invitación a escuchar a la casa cuando no pide acción, sino honestidad.
Si este episodio te resonó, te invito a observar qué objeto o rincón seguís sosteniendo
aunque sabés que ya no suma, y qué emoción se mueve ahí detrás.
Gracias por estar del otro lado.
Nos encontramos, Dios mediante, en el próximo episodio.