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Somos Transformados
Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La Biblia nos enseña que Dios en el cielo no cambia, El siempre es el mismo por los siglos de los siglos
Malaquías 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
Pero que debajo del cielo si existen los cambios.
Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Todo lo creado por Dios está regido y gobernado por los cambios, por ejemplo: Las estaciones del año, el ser humano que nace, crece, se reproduce, desarrolla, declina y muere, etc.
El deseo de Dios es que nosotros, sus hijos, seamos personas que no sólo cambiemos, sino que cambiemos para lo mejor.
La Biblia llama a esto una transformación.
By Pastor Jabes MunozSomos Transformados
Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La Biblia nos enseña que Dios en el cielo no cambia, El siempre es el mismo por los siglos de los siglos
Malaquías 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
Pero que debajo del cielo si existen los cambios.
Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Todo lo creado por Dios está regido y gobernado por los cambios, por ejemplo: Las estaciones del año, el ser humano que nace, crece, se reproduce, desarrolla, declina y muere, etc.
El deseo de Dios es que nosotros, sus hijos, seamos personas que no sólo cambiemos, sino que cambiemos para lo mejor.
La Biblia llama a esto una transformación.