En este episodio hablaremos sobre la obra del Espíritu Santo en nosotros. Él no es una fuerza, sino una persona, parte de la esencia del Dios Todopoderoso. Jesucristo lo dejó para consolarnos y guiarnos, pero, sobre todo, para revelarnos a la persona de Cristo.
Y no solo eso, sino que hoy queremos enfatizar su función como Consolador. Hay dolores y problemas que quizá creemos superados, pero que aún nos afectan de formas que no imaginamos. En medio de esas luchas, el Espíritu Santo viene a traer sanidad y restauración, es decir, haciéndolo todo nuevo.