Es una frase muy común que se ha convertido en una fuerte crítica a todos aquellos que creen en Jesucristo. Cuando una persona dice: "estoy yendo a la iglesia" recibe una respuesta: "le lavaron el cerebro". De forma irónica, sí, eso es el mensaje del Evangelio, limpieza de toda la suciedad que nos llega a nuestro corazón.
Cuidemos lo que escuchamos y vemos; sin embargo, hay algo más importante y es cuidar lo que está dentro de nosotros. Jesucristo enseñó que lo que contamina es lo que sale, porque de adentro de nuestro ser interior, nuestro corazón, es lo que daña, lo que contamina. Cuida las ideas que comienzan a ser construidas en el pensamiento, lava tu mente, lava tu alma con la verdad de la Palabra de Dios.