Descubrí Panza de Burro, de Andrea Abreu tras sacarlo de un envoltorio que había dentro de una bolsa ecológica cien por cien reutilizable roja y blanca de Tipos Infames “Vinos y libros” en la calle San Joaquín del barrio de Malasaña. El paquete viajó hasta la terraza de la taberna Maja, Castiza y Lucientes, mi nuevo rincón favorito de Madrid frente a San Antonio de la Florida, cerca de la tumba de Goya decapitado. Fue un regalo de cumpleaños antes del toque de queda de alguien que me conoce bien. Su forma de recomendar ese libro me abrió la noche, una sencilla alegría en forma de mojo picón está siendo mi última lectura.