Este retiro es un camino de preparación para recibir a Jesús en ese Belén que es mi corazón. Te quiero invitar a ti y a tu familia a acompañarme en esta peregrinación. Lo he querido llamar “Sal de tu Cielo”. ¿Por qué? Es mi grito y anhelo, es lo que yo más quiero. Decir a Jesús con mi corazón que salga pronto y ligero. Aquí estoy yo para recibirlo, no sé si mal o bien, pero allí estaré en Belén.