Es la Voluntad del Señor que Su Sagrada Cabeza sea venerada como Santuario de la Divina Sabiduría, como morada de las potencias del alma y de las facultades del espíritu. Sabiduría que guía el Amor del Corazón Santísimo y de todos los movimientos del Ser de Jesús Dios y Señor Nuestro.