Meditación del Evangelio según San Lucas 10, 1-12 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir él, y les decía: “La mies es abundante y los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. Pónganse en camino, miren que les envío como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan primero: ‘Paz a esta casa’. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz, sino, volverá a ustedes. Quédense en la misma casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les pongan. Curen a los enfermos que haya y digan: ‘Está cerca de ustedes el Reino de Dios’. Cuando entren en un pueblo y no los reciban, salgan a la plaza y digan: ‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies, se lo devolvemos. De todos modos, sepan que está cerca el Reino de Dios’. Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma, que para aquel pueblo”.