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Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Meditación del Evangelio según San Juan 21, 1-14 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Cristo Resucitó (2023), de Ally & Juan
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: "Me voy a pescar." Ellos contestan: "Vamos también nosotros contigo." Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada.
Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: "Muchachos, ¿tienen pescado?" Ellos contestaron: "No." Él les dice: "Echen la red a la derecha." La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería, dice a Pedro: "Es el Señor." Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaba de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas preparadas y encima pescado y pan. Jesús les dice: "Traigan algo de lo que acaban de pescar." Pedro subió a la barca, arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: "Vengan a comer." Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
#SoyClaretiano #Evangelio #MisionerosClaretianos
Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día.
Meditación del Evangelio según San Lucas 24, 35-48 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: No teman, soy yo (2021), de P. Aurelio Chávez Núñez
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "La Paz esté con ustedes." Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma. Pero él les dijo: "¿Por qué se asustan tanto?, ¿por qué tantas dudas? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Tóquenme y vean. Un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo." Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Era tan el gozo y el asombro, que no acababan de creer. Entonces les dijo: "¿Tienen algo de comer?" Le ofrecieron un trozo de pez asado. Lo tomó y comió en su presencia. Después les dijo: "Esto es lo que les decía cuando todavíá estaba con ustedes, que tenía que cumplirse en mí todo lo escrito en la ley de Moises, en los profetas y en los salmos". Entonces les abrió la inteligencia para que compredieran las escrituras, y añadió: "Así está escrito. El Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día. En su nombre se predicaría la conversión y el perdón de los pecados a todas las naciones. Comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto".
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
#SoyClaretiano #Evangelio #MisionerosClaretianos
Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Lo reconocieron al partir el pan.
Meditación del Evangelio según San Lucas 24, 13-35 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Escojo la vida (2004), de Cristobal Fones, SJ
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 13-35
Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante a dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Y mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se apareció y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les preguntó: "¿De qué van hablando por el camino?" Ellos se detuvieron con rostro afligido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le dijo: "¿Eres tú el único forastero de Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó: "¿Qué cosa?" Le contestaron: "Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo; los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Pero ya ves: hace ya dos días que sucedió todo esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron." Entonces Jesús les dijo: "Qué duros de entendimiento, cómo les cuesta creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?" Y, comenzando por Moisés y siguiendo con los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca ante la aldea a donde iban, hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se le abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Se dijeron uno al otro: "¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al instante, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con los demás compañeros que afirmaban: "Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Ellos por su parte, contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
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Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
He visto al Señor.
Meditación del Evangelio según San Juan 20, 11-18 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Resucitó ¡Aleluya! (2023), de Alma Misas
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Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 11-18
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el jardinero, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes."" María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto."
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
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Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Comuniquen a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.
Meditación del Evangelio según San Mateo 28, 8-15 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Vive Jesús (2023), de Athenas
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 8-15
En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alégrense." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengan miedo: vayan a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán." Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: "Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras ustedes dormían. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y le sacaremos de apuro." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones; y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
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Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Los amó hasta el extremo.
Meditación del Evangelio según San Juan 13, 1-15 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Lava mis pies (2017), de Marcelo Cid
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Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 1-15
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban ya cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado, no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están limpios, aunque no todos." (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos están limpios").
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman 'el Maestro' y 'el Señor', y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros: les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan."
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
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Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!
Meditación del Evangelio según San Mateo 26, 14-25 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: En sus manos (2020), de Pablo Martínez
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 26, 14-25
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué están dispuestos a darme si lo entrego a ustedes?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces, andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó: «Vayan a la ciudad, a casa de fulano, y díganle: “El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comía dijo: «Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!, ¡más le valdría no haber nacido!». Entonces, preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?». Él respondió: «Tú lo has dicho».
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
#SoyClaretiano #Evangelio #MisionerosClaretianos
Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Uno de ustedes me va a entregar... No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.
Meditación del Evangelio según San Juan 13, 21-33.36-38 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: En su mesa hay amor (2014), de Coro Cantaré
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Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 21-33.36-38
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. Los discípulos se miraron unos a otros, perplejos por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces el, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es? Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer hazlo en seguida. Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba el dinero, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará). Hijos míos, me queda poco de estar con ustedes. Me buscarán, pero lo que dije a los judíos, lo digo ahora a ustedes: Donde yo voy, ustedes no pueden ir. Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy, no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
#SoyClaretiano #Evangelio #MisionerosClaretianos
Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.
Meditación del Evangelio según San Juan 12, 1-11 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Confianza (2023), de Yuli y Josh
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Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 1-11
Seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, llevaba lo que iban echando) Jesús dijo: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; a los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán. Una muchedumbre de Judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
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Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
Para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Meditación del Evangelio según San Juan 11, 45-57 por el biblista P. Norberto Padilla, misionero claretiano.
Canción: Al contemplarte en la cruz (2018), de Athenas
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Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 45-57
En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Ustedes no entienden nada; no comprenden que conviene que muera uno por el pueblo y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con sus discípulos.
Se acercaba la fiesta judía, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué les parece? ¿No vendrá a la fiesta?».
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba, les avisaran para prenderlo.
Palabra del Señor... Gloria a ti, Señor Jesús
#SoyClaretiano #Evangelio #MisionerosClaretianos
Música de introducción: Lámpara Es Tu Palabra, de Ain Karem
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