Un hombre firma con su sangre. Una élite firma con su aburrimiento. Un mundo firma con su silencio. No es un juego, es un contrato donde la moneda de cambio es el miedo y todos hemos aceptado sus cláusulas.
Un hombre firma con su sangre. Una élite firma con su aburrimiento. Un mundo firma con su silencio. No es un juego, es un contrato donde la moneda de cambio es el miedo y todos hemos aceptado sus cláusulas.