Eran muchos los tigres. El Yabebirí entero hervía también de rayas. La batalla comenzó. El Yabebirí parecía un río de sangre. Las rayas morían a centenares pero los tigres recibían también terribles heridas.
Un verdadero ejército de dorados nadaron a toda velocidad. La tigra estaba por llegar a la isla. Las rayas se abalanzaron hacia las patas. El tigre y la tigra entraron en el monte. Las rayas fueron a ver al amigo. Y este les habló del carpinchito.
El ejercito de las rayas se precipitó río adentro. El tigre no podía más del sufrimiento. Llegó la tigra y exigió paso a las rayas. Ni Nunca gritaron las rayas.
El zorro avisa a las rayas. Las rayas dan paso al hombre herido para que llegue a la isla. El tigre llega a la costa del Yabebirí ...
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Lucía y Pedro ahora ya no necesitan que les lea cuentos antes de ir a dormir y como me gustaba mucho eso, decidí leer cuentos para quienes quieran escuchar.