Imagina un basurero frente a ti: el título, la carrera, el sueldo, los aplausos… uno a uno bajan del trono. No es desprecio del estudio o del trabajo; es reordenar el corazón. Como dijo Pablo, todo lo consideró pérdida con tal de ganar a Cristo. En este episodio conversamos, sin prisa, sobre el sistema de valores del mundo (acumular, aparentar) y el del Reino (entregar). Hablamos de cómo, cuando Cristo es el Tesoro, la carrera se vuelve servicio, el dinero herramienta, el puesto un encargo, y la fama un ruido que ya no compite con Su voz. Cerramos con una oración para rendirle nuestros trofeos y hacer espacio a Su presencia.
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