Hoy he tenido que decir que NO a algo muy importante por la sencilla razón de que había algo que era más importante todavía.
Saber gestionar el NO y convertirlo en una norma de nuestro comportamiento diario para priorizar, es una de las claves más importantes de la productividad.
Nos tenemos que acostumbrar a que la mayoría de las personas, las cosas y las tareas se merecen un NO rotundo.
Solo de esa forma podremos conceder un SÍ espectacular a las cosas, personas y tareas que merecen la pena y que nos generan resultados, emociones y sensaciones valiosas.