En Marcos 12:1-12, Jesús cuenta la parábola de los labradores malvados. Describe cómo un propietario plantó una viña, la arrendó a unos labradores y luego envió a sus siervos para recoger los frutos. Sin embargo, los labradores malvados maltrataron y mataron a los siervos enviados. Finalmente, el propietario envió a su hijo, pensando que lo respetarían, pero los labradores también lo mataron, creyendo que así podrían quedarse con la herencia. La parábola concluye con Jesús cuestionando a sus oyentes sobre qué hará el dueño de la viña cuando regrese. Esta parábola es una metáfora de cómo Israel, representado por los labradores, rechazó a los profetas enviados por Dios y finalmente rechazó a su propio Hijo, Jesucristo.