
Sign up to save your podcasts
Or


Ocasionalmente, sin darnos cuenta, vivimos atrapados en una especie de carrera invisible donde siempre parece que alguien va más rápido, más lejos, más alto que nosotros. Y lo curioso es que nadie nos inscribió en esa carrera; simplemente despertamos un día y ya estábamos compitiendo. La comparación constante se ha vuelto tan normal que casi no la cuestionamos: vemos la vida de otros, sus logros, sus avances, sus momentos felices, y empezamos a medirnos con una vara que nunca nos favorece. Pero hoy quiero que hablemos de eso, como dos amigos que se sientan a platicar con calma, reconociendo que todos hemos sentido ese peso, esa presión silenciosa que nos roba la paz y nos desconecta de nuestra propia historia.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.
By Israel MezaOcasionalmente, sin darnos cuenta, vivimos atrapados en una especie de carrera invisible donde siempre parece que alguien va más rápido, más lejos, más alto que nosotros. Y lo curioso es que nadie nos inscribió en esa carrera; simplemente despertamos un día y ya estábamos compitiendo. La comparación constante se ha vuelto tan normal que casi no la cuestionamos: vemos la vida de otros, sus logros, sus avances, sus momentos felices, y empezamos a medirnos con una vara que nunca nos favorece. Pero hoy quiero que hablemos de eso, como dos amigos que se sientan a platicar con calma, reconociendo que todos hemos sentido ese peso, esa presión silenciosa que nos roba la paz y nos desconecta de nuestra propia historia.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.