Ese "crimen sin nombre" consiguió por fin tener uno gracias al empeño y al tesón de un judío polaco.
Se llamaba Raphael Lemkin y fue él quien acuñó el término "genocidio", una palabra que creó a partir del sustantivo griego "genos" (raza, pueblo) y del sufijo latino "cide" (matar).
Así que por "genocidio", un vocablo hoy de uso común, se entiende el "exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad", según recoge el diccionario de la Real Academia Española.