Seguimos tratando de concienciarnos de las terribles consecuencias que acarrea la ilusión de la superioridad. La pérdida de libertad es la primera de muchas, renunciamos a nuestro poder de decisión porque creemos que de algún modo hay una autoridad superior que está por encima de nuestra voluntad. La única autoridad que debemos reconocer es la nuestra propia, que procede de un origen cuya esencia es el Amor y el Amor, precisamente, es libertad. Nadie vale más que otro, somos lo mismo, todos importamos, juntos somos UNO.