Las instituciones de educación superior pueden contribuir a la transición energética desde la sostenibilidad al adoptar prácticas más sostenibles, como el uso de tecnologías de energía renovable y eficiencia energética, la reducción del desperdicio de energía y la implementación de programas de gestión ambiental. Además, pueden trabajar con sus proveedores y clientes para reducir la huella de carbono de su cadena de suministro y fomentar el cambio hacia prácticas más sostenibles. Te contamos como lo hacemos desde Areandina.