Mis hijos, en este episodio descubriremos cómo conocerme a través de su vida diaria. En Jesucristo, ustedes son amados y escuchados, con una verdad que trasciende lo visible. El Espíritu Santo, que reside en ustedes, les guía hacia la vida celestial. Aunque a veces no vean su camino, confíen que cuido de sus pasos. Este viaje no se trata de milagros, sino de experimentar la gracia en cada día. Al seguir lo celestial, verán su vida transformada. Juntos, manifestamos a Jesucristo, pues su abundancia es suficiente. Vengan y descubran el propósito divino en cada momento.