Entrando en la recta final de esta primera temporada profundizamos en la individualidad de la cruz. Cada uno posee una carga única e irrepetible, y con este peso viene también en nosotros las capacidades específicas que Dios nos da para poder sobrellevarlo, y darle plenitud a nuestra dificultad. Es, sin duda alguna, una cruz hecha totalmente a nuestra medida.