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Cuando un negocio cierra de forma inesperada, la gente deafuera se sorprende. Pero si te acercas —si hablas con quienes estaban adentro—casi siempre resulta que las señales estuvieron ahí desde antes. Solo que nadieles hizo caso.
¿Cuáles son esas señales? Las más comunes son:
Las decisiones se siguen tomando igual que al principio,aunque el negocio ya sea tres o cuatro veces más grande. Lo que funcionaba concinco empleados y diez clientes ya no funciona con cincuenta empleados y milclientes.
Nadie mide nada con rigor. Se trabaja por intuición, porexperiencia propia, por lo que "se siente" que está bien. Y laintuición, sin números, sin datos, sin información clara... falla.
Los líderes dejan de aprender. El mundo cambia, el mercadocambia, los clientes cambian... pero la forma de dirigir el negocio se quedacongelada en el tiempo.
Y así, un negocio próspero se convierte en una estadística más defracaso. No por mala suerte. Sino por falta de dirección. Por operar sinbrújula
By Sergio GarciaCuando un negocio cierra de forma inesperada, la gente deafuera se sorprende. Pero si te acercas —si hablas con quienes estaban adentro—casi siempre resulta que las señales estuvieron ahí desde antes. Solo que nadieles hizo caso.
¿Cuáles son esas señales? Las más comunes son:
Las decisiones se siguen tomando igual que al principio,aunque el negocio ya sea tres o cuatro veces más grande. Lo que funcionaba concinco empleados y diez clientes ya no funciona con cincuenta empleados y milclientes.
Nadie mide nada con rigor. Se trabaja por intuición, porexperiencia propia, por lo que "se siente" que está bien. Y laintuición, sin números, sin datos, sin información clara... falla.
Los líderes dejan de aprender. El mundo cambia, el mercadocambia, los clientes cambian... pero la forma de dirigir el negocio se quedacongelada en el tiempo.
Y así, un negocio próspero se convierte en una estadística más defracaso. No por mala suerte. Sino por falta de dirección. Por operar sinbrújula