Una fotografía no se toma, se construye, se hace, se decide. Todo el tiempo estamos tomando decisiones sobre la imagen: las fotos del perfil de tinder, la foto que subiremos para anunciar alguna noticia o resumir un viaje, la foto que elegimos para recordarle a la gente en redes sociales que estamos de cumpleaños.
Parece inofensivo, pero cada imagen con la que nos relacionamos está encarnando algún modo de ver y aunque parezca serio: encarnan normas. Esa foto sexy que subiste se parece bastante a la mujer como objeto deseoso de las pinturas del renacimiento y a las imágenes publicitarias de la actualidad. Las imágenes son dispositivos: nos guían y acomodan la mirada para encaminar nuestra interpretación hacia algo menos azaroso.
¿Podemos confiar en las imágenes en una época de montajes, fake news y photoshop? ¿Podemos hablar de dispositivos y relaciones de poder en una era de celulares con cámara donde la subjetividad parece ser la predominante? Hoy en PQN desbarataremos la espontaneidad de la imagen!