Rogelio (@rdibarra) y Salvador (@esemejia) exploran una pregunta inquietante: ¿Es México un estado fallido o un estado al borde de perder su control? Aunque técnicamente México no cumple con los estándares internacionales para ser considerado un estado fallido como Somalia o Yemen, los signos de alarma están presentes. Analizan cómo en varias entidades del país el crimen organizado ha tomado el control, ejerciendo funciones propias del Estado como cobrar “cuotas de seguridad,” autorizar comercios y cobrar derecho de piso, creando territorios sin ley donde el tejido social se degrada día a día. Esto deja un vacío que podría preparar el camino para que la población, harta de la violencia y la inseguridad, se sienta tentada a votar por un líder autoritario de mano dura, sin importar las posibles violaciones a los derechos humanos que eso pueda conllevar. ¿Estamos presenciando el debilitamiento definitivo del Estado o el preludio de un cambio drástico en la política de seguridad en México?