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“Vivimos en una sociedad analgésica que quiere excluir cualquier ofensa, cualquier dolor." - Yael Weiss
Ya Darwin, en su libro La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, hacía referencia a la tristeza como una de las emociones básicas universales, independientemente del contexto. Es una es una experiencia sensitiva y emocional desagradable, pero es un sistema vital de advertencia para nuestros cuerpos y emociones, nos avisa cuando estamos haciendo algo mal o algo nos hace daño. Nos alerta. La tristeza que nos provoca un dolor es un sentimiento natural, tan válido como la alegría, la preocupación o el miedo.
Sobre la promesa de los derechos humanos de protegernos contra los dolores mundiales, contra el sufrimiento que provoca la muerte, el hambre, la discriminación, etcétera, construimos castillos de protección contra esos dolores, o pretendimos construirlos y declarar que la lucha de los derechos humanos era para evitar y erradicar esas causas de sufrimiento y de dolor.
Así, vamos buscando una sociedad sin ofensas, sin sufrimiento, indolora…analgésica. Que nadie diga ni haga nada ofensivo que cause subjetivamente el sufrimiento de otro.
Que nadie opine diferente y menos lo exhiba, que nadie tenga actitudes ni formas diferentes de pensar y opinar. ¿Es posible que logremos un pensamiento único, universal? ¿Un “pensamiento colmena” en el que todos seamos y opinemos igual?
By AulaDH“Vivimos en una sociedad analgésica que quiere excluir cualquier ofensa, cualquier dolor." - Yael Weiss
Ya Darwin, en su libro La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, hacía referencia a la tristeza como una de las emociones básicas universales, independientemente del contexto. Es una es una experiencia sensitiva y emocional desagradable, pero es un sistema vital de advertencia para nuestros cuerpos y emociones, nos avisa cuando estamos haciendo algo mal o algo nos hace daño. Nos alerta. La tristeza que nos provoca un dolor es un sentimiento natural, tan válido como la alegría, la preocupación o el miedo.
Sobre la promesa de los derechos humanos de protegernos contra los dolores mundiales, contra el sufrimiento que provoca la muerte, el hambre, la discriminación, etcétera, construimos castillos de protección contra esos dolores, o pretendimos construirlos y declarar que la lucha de los derechos humanos era para evitar y erradicar esas causas de sufrimiento y de dolor.
Así, vamos buscando una sociedad sin ofensas, sin sufrimiento, indolora…analgésica. Que nadie diga ni haga nada ofensivo que cause subjetivamente el sufrimiento de otro.
Que nadie opine diferente y menos lo exhiba, que nadie tenga actitudes ni formas diferentes de pensar y opinar. ¿Es posible que logremos un pensamiento único, universal? ¿Un “pensamiento colmena” en el que todos seamos y opinemos igual?