Hablemos claro de las cosas que ningún manual de escritura se atreve a contarte. Ser escritor implica adoptar una serie de hábitos que, vistos desde fuera, te hacen parecer un ser humano defectuoso. Y no pasa nada, es parte del encanto. Te voy a detallar las nueve manías más comunes, y a veces repugnantes, que compartimos todos los que nos dedicamos a juntar letras. Desde nuestra peligrosa dependencia a la cafeína hasta nuestra nula capacidad para mantener un horario de comidas decente, pasando por el antisocial hábito de odiar a la gente que quiere vernos. Exploraremos por qué tu higiene personal pasa a un segundo plano, por qué lloras por la muerte de un personaje que tú mismo has matado y por qué tu vida social es un páramo desolado. Esto no es una crítica, es un abrazo de bienvenida al club de los locos funcionales. Si te reconoces en estos patrones, enhorabuena, vas por el buen camino. Si no, quizá deberías preocuparte. | israelpintor.com