
Sign up to save your podcasts
Or


Hace poco empecé a usar una app que me bloquea Instagram de 9 a 17. La programé yo, sabiendo que pierdo bastante tiempo ahí. Pero esa tarde había entrado igual por una conversación con amigas (si quiero puedo desactivar el bloqueo de a pausas de cinco minutos), y en eso, me apareció otra conversación inesperada que me generaba bastantes emociones.
Al acercarse las cinco dejé que la app me volviese a bloquear Instagram, sabiendo que pronto podría acceder sin restricciones. Sin embargo, a las 16:59 me entró la desesperación. Me quedé fija mirando la hora para entrar a ver en qué seguía esa conversación.
Solo bastaba 1 minuto.
Te juro que para mí, ese minuto duró diez. El reloj estaba clavado en el 59. Me agarraba la cabeza diciéndome “es solo un minuto, Gaby” y me reí sola, porque ahí entendí algo que venía dando vueltas hace rato: el tiempo responde a mi observación.
Si estoy ansiosa, el tiempo no pasa. Si estoy disfrutando lo que hago, sin importarme el tiempo, el mismo pasa rapidísimo.
Piénsalo así: El tiempo se estira y se encoge según dónde pusiste la atención, qué estás juzgando, qué decidiste que importa. No es algo que te pasa por encima como una cinta transportadora, sino que es algo que estás construyendo todo el tiempo desde el lugar donde mirás.
Te lo cuento porque apuesto a que tú también tienes tu versión de esto. No con Instagram bloqueado, con algo más grande. Una fecha. Una meta. Un “si para tal mes no pasa X, entonces…”. Un dinero que tienes que juntar, una respuesta que estás esperando, un resultado que hace años sientes que “ya tendría que haber llegado”.
Y lo que hacés mientras tanto es no vivir, no disfrutar. Porque el permiso de vivir te lo diste de manera condicional: recién cuando tengas el resultado X, recién cuando factures tanto, recién cuando cambies el estatus de tu relación. Mientras tanto, vives en suspenso, cerrando toda tu percepción.
Ahí es donde entra este ejercicio.
Es un ejercicio para cambiar el punto desde el cual estás observando el tiempo, que va más allá de que “el tiempo pase más rápido” o que “manifiestes más eficiente”. El objetivo es alinearte con tu tiempo que ya es perfecto y que te liberes de lo que se siente opresivo en relación con el tiempo. Y eso se interviene aquí y ahora.
Lo que viene abajo es una secuencia de dos partes: un journaling guiado para identificar qué meta específica te está apretando, y después un tapping para bajar la carga emocional de esa proyección, llamado “El tiempo es mi aliado y suelto la urgencia” que trabaja específicamente sobre el patrón de urgencia crónica que te saca del presente.
Este tapping se combina especialmente bien con el de liberar la duda y el de merecimiento, que ya están en la biblioteca de Sublime.
By Gabriela HigaHace poco empecé a usar una app que me bloquea Instagram de 9 a 17. La programé yo, sabiendo que pierdo bastante tiempo ahí. Pero esa tarde había entrado igual por una conversación con amigas (si quiero puedo desactivar el bloqueo de a pausas de cinco minutos), y en eso, me apareció otra conversación inesperada que me generaba bastantes emociones.
Al acercarse las cinco dejé que la app me volviese a bloquear Instagram, sabiendo que pronto podría acceder sin restricciones. Sin embargo, a las 16:59 me entró la desesperación. Me quedé fija mirando la hora para entrar a ver en qué seguía esa conversación.
Solo bastaba 1 minuto.
Te juro que para mí, ese minuto duró diez. El reloj estaba clavado en el 59. Me agarraba la cabeza diciéndome “es solo un minuto, Gaby” y me reí sola, porque ahí entendí algo que venía dando vueltas hace rato: el tiempo responde a mi observación.
Si estoy ansiosa, el tiempo no pasa. Si estoy disfrutando lo que hago, sin importarme el tiempo, el mismo pasa rapidísimo.
Piénsalo así: El tiempo se estira y se encoge según dónde pusiste la atención, qué estás juzgando, qué decidiste que importa. No es algo que te pasa por encima como una cinta transportadora, sino que es algo que estás construyendo todo el tiempo desde el lugar donde mirás.
Te lo cuento porque apuesto a que tú también tienes tu versión de esto. No con Instagram bloqueado, con algo más grande. Una fecha. Una meta. Un “si para tal mes no pasa X, entonces…”. Un dinero que tienes que juntar, una respuesta que estás esperando, un resultado que hace años sientes que “ya tendría que haber llegado”.
Y lo que hacés mientras tanto es no vivir, no disfrutar. Porque el permiso de vivir te lo diste de manera condicional: recién cuando tengas el resultado X, recién cuando factures tanto, recién cuando cambies el estatus de tu relación. Mientras tanto, vives en suspenso, cerrando toda tu percepción.
Ahí es donde entra este ejercicio.
Es un ejercicio para cambiar el punto desde el cual estás observando el tiempo, que va más allá de que “el tiempo pase más rápido” o que “manifiestes más eficiente”. El objetivo es alinearte con tu tiempo que ya es perfecto y que te liberes de lo que se siente opresivo en relación con el tiempo. Y eso se interviene aquí y ahora.
Lo que viene abajo es una secuencia de dos partes: un journaling guiado para identificar qué meta específica te está apretando, y después un tapping para bajar la carga emocional de esa proyección, llamado “El tiempo es mi aliado y suelto la urgencia” que trabaja específicamente sobre el patrón de urgencia crónica que te saca del presente.
Este tapping se combina especialmente bien con el de liberar la duda y el de merecimiento, que ya están en la biblioteca de Sublime.