This is a free preview of a paid episode. To hear more, visit gabrielahigaok.substack.com
Este es el primer episodio piloto del Podcast para Sublime. Aquí abajo en el post te dejo toda la transcripción. La parte gratuita del audio es un resumen del contenido del libro Optimista Racional aplicado a tu vida como emprendedor o creadora. La parte paga incluye un ejercicio de tapping para recalibrar tu sistema nervioso para la abundancia.
Hola, ¿cómo estás?
Soy Gaby y te doy la bienvenida a este primer episodio piloto del podcast de Sublime, sobre cómo entrenar tu sistema nervioso para la prosperidad, con el optimismo racional. Es decir, la ciencia de prosperar sin autosabotearte con el pesimismo intelectual que se viene propagando hace tiempo.
Estaba pensando en compartirte esto del optimismo racional porque está basado en un libro muy bueno, y dije: esto tal vez estaría bueno compartirlo como podcast, porque es un contenido bastante denso.
Así que hoy te lo resumo y relaciono todo con el sistema nervioso, con la prosperidad, y con cómo puedes aprovechar los puntos de este libro.
Qué es el optimismo racional, y por qué no es lo que piensas
El Optimista Racional fue escrito por Matt Ridley y es un libro de divulgación científica. No es un libro de autoayuda ni de desarrollo personal, sino que es un libro lleno de datos históricos. Y lo abre Matt diciendo que él es un optimista racional porque miró la evidencia. No llegó al optimismo porque se fumó un tronco en la montaña o hizo una sesión de ayahuasca. No, el tipo estudió.
Muchas veces se relaciona el optimismo con ingenuidad, ¿cierto? Como que el optimismo ignora los problemas y que es más inteligente ser pesimista. Sin embargo, sucede que el pesimismo intelectual asume que nada cambia. Pero si vemos la historia, vemos que las cosas siempre cambian, y si vemos la evolución humana desde que tenemos conciencia, las cosas siempre fueron mejorando.
El pesimismo siempre fue intelectualmente fashionable, según el libro. Siempre estuvo de moda. Pero históricamente, ese pesimismo siempre estuvo equivocado. Entonces, ¿conviene el optimismo? Racionalmente, sí. Punto. Y ahora te explico por qué.
La tendencia real es esta: desde 1800, la población mundial se multiplicó seis veces, el ingreso real aumentó más de nueve veces y la expectativa de vida se duplicó. Esta evolución se dio gracias al intercambio y al comercio. El intercambio llevó a la especialización económica, eso llevó a la innovación, y la innovación es lo que nos hace prosperar como especie.
Ahora, el optimismo racional no ignora los problemas. Al contrario: encuentra maneras de resolverlos. El que existan problemas no significa que el mundo se vaya a terminar, sino que da lugar a la innovación.
Sublime es un blog apoyado por suscriptores. Si te resuena lo que lees, considera unirte:
Por qué tu cuerpo todavía piensa que vives en las cavernas
El otro día vi un comentario en TikTok que me hizo reír, pero que me hizo coincidir tremendamente. Una chica preguntaba:
“¿Alguien me puede explicar por qué seguimos operando como neandertales cuando hace cientos de años que vivimos en sociedad?”
La pregunta es totalmente válida. Y la respuesta está aquí.
Los seres humanos como especie existimos hace más de 200.000 años. Tu sistema nervioso, tu cuerpo, todo, existe hace más de 200.000 años. Y la Revolución Industrial arrancó hace más o menos 250 años.
Haz el cálculo: 200.000 versus 250. La era industrial representa menos del 0,125% de la historia humana. El 99,87% de nuestra existencia como especie transcurrió sin industria, sin comercio, sin dinero como lo conocemos hoy.
Por eso nuestro sistema nervioso funciona como si viviéramos en la era de las cavernas. Evolucionamos como sociedad demasiado rápido. No importa la edad que tengas ahora. Tienes un cuerpo que existe hace más de 200.000 años y la era industrial representa el 0,1% de ese cuerpo. No es que no entiendes nada, lo que pasa es estás en este cuerpo que sigue siendo primitivo y lo será por varias generaciones. Y está perfecto así, porque de todos modos tenemos herramientas para trabajar con él y creo que es parte de este momento evolutivo.
Ahora veamos qué puntos del libro creo que te pueden servir para reprogramarte para la prosperidad con optimismo racional:
1. La autosuficiencia tiende a la pobreza. Abrirte al intercambio trae prosperidad
Lo que muestra Ridley capítulo a capítulo es que cada civilización que intentó ser autosuficiente fue llevada a la pobreza. Sin excepción histórica. China, Europa medieval, las aldeas aisladas de África. El patrón es que el cierre genera estancamiento.
Por otro lado, el intercambio entre civilizaciones lleva a la especialización. Si yo hago lápices, no puedo hacer papel al mismo tiempo. Si hago todo, no puedo hacer ni un lápiz ni un papel bien. La especialización nace del intercambio, y eso es lo que luego genera prosperidad.
Yendo a nuestra vida cotidiana: la creencia de que tienes que ser totalmente autosuficiente como sinónimo de independencia probablemente te está haciendo perder dinero. Por creer eso, nunca pides ayuda, no te abres al comercio, no delegas, no quieres depender de nadie, quieres abarcarlo todo. Cuando leemos consejos de negocios que dicen que conviene especializarse, delegar y pedir ayuda, viene exactamente de aquí.
Y aquí hay una confusión importante: autosuficiencia no es lo mismo que independencia. Puedes ser independiente y al mismo tiempo intercambiar. Son dos cosas distintas.
¿Por qué se siente difícil abrirse al intercambio? Porque tu cuerpo en modo supervivencia ve la apertura como algo peligroso. Antes era tribu versus tribu, y la otra tribu era el peligro. No podías aliarte con ella. De ahí viene el miedo a asociarte con alguien diferente, el miedo a delegar, a cerrar un contrato, a trabajar con alguien. Nuestro cuerpo nos cierra. Y desde el coaching y el tapping, lo que hacemos es abrir posibilidades. Siempre nos enfocamos en abrir.
2. El conocimiento no se agota cuando se comparte, sino que se multiplica
Hay una línea del libro que dice: el mundo material está sujeto a rendimientos decrecientes. Una cosa material puede existir 300 años, hasta que un día deja de funcionar y decrece. El mundo de las ideas no. Puedes generar una idea, seguir teniéndola, y también puedes generar más. Esto no ocurre con ningún otro recurso en la historia humana.
Todo eso que tienes, todas esas ideas, materializalas sin miedo a que se te acaben, sin miedo a que te las roben, sin miedo a que te copien. La cantidad de veces que me dicen: “Gaby, tengo miedo de publicar esto y que me copien.” Mira, si te copian, eso no te quita la capacidad de seguir generando ideas. Nunca se va a agotar tu conocimiento.
Me encuentro con personas que tienen un método, se pasan años queriendo resguardarlo para que nadie se lo robe, y después aparece otra persona que lanza algo muy parecido, lo materializa sin miedo a que la copien, y ahí está prosperando. Mientras tú, por miedo a que te roben, no estás haciendo nada.
Históricamente, compartir conocimiento lleva a la prosperidad. Publicar, enseñar, compartir nunca te va a vaciar. Te va a posicionar para algo nuevo, para combinar con algo distinto y seguir generando ideas.
Hasta a mí me pasaba. Publiqué tres podcasts. El primero en 2018, sobre marketing en Pinterest, planeaba publicar diez episodios y terminé haciendo como cincuenta. Y algo que me solía detener cuando empezaba era pensar “se me van a acabar las ideas.” Mentira. Cada vez que publicaba uno, me venía idea para otro. Y así sucesivamente.
Entonces cuando tu cuerpo te haga sentir que es peligroso compartir una idea, dile: “aquí la que manda soy yo, y la evidencia histórica dice que cuando comparto conocimiento, el conocimiento se multiplica. Así que ya no me voy a guardar más mis ideas.”
¿Quieres profundizar desde la práctica?
Todo lo que te estoy compartiendo aquí lo bajo a práctica en la suscripción paga de Sublime con tappings guiados, el protocolo Autoría y posts privados:
3. La innovación no viene de los más preparados
No tienes que estar preparada para innovar. Al contrario: si sientes que no estás preparada, que no tienes suficiente, esa es la señal de que tienes que innovar.
Tres de cuatro ingenieros que hicieron los mayores avances en la máquina de vapor eran completamente ignorantes de las teorías científicas. Los que hicieron los primeros pasos de la tecnología que hoy das por sentada, manejar un auto o tomar el metro como si nada, no eran estudiosos. La mayor parte del cambio tecnológico en la historia viene de intentos de mejorar lo que ya existe. Viene de los talleres, de los usuarios. No viene de los académicos. Viene de la gente que está en “la cancha”.
Te lo dice la hija de un mecánico. Mi papá en la pandemia, sin saber qué hacer en la casa, con una butaca de auto, un par de monitores y una CPU, armó un simulador que se terminaron comprando otros como gran proyecto. Mejor que el que encuentras en el centro comercial de videojuegos.
La innovación no viene de los académicos. Si quieres estudiar, estudia, pero no pienses que solo el estudio te va a hacer próspero. Lo que hagas con lo que ya tienes es lo que te va a llevar a la prosperidad. No esperes a tener un título para hacer algo nuevo.
La creencia de que necesitas más preparación, más títulos, más legitimación externa antes de ofrecer algo de valor no tiene soporte histórico. La prosperidad no requiere preparación académica, aunque provea información. Requiere que estés ahí, innovando con lo que ya tienes en este momento.
Y si te sientes ridícula probando una innovación, tienes que atravesar esa ridiculez igual. Porque si no, esa innovación no se va a materializar. Esas ideas que tanto debaten en comentarios, que tanto hablas con tus amigos, llévalas a la materialización con lo que tengas ahora. No necesitas una inversión de 100.000 dólares. Con lo que tienes en este momento está la innovación.
4. Cobrar es participar del mecanismo más antiguo de prosperidad
Es muy lindo compartir información, dar todo gratis. Muy lindo, ¿no? Pero, llega un momento en el que hay que cobrar.
El intercambio como transacción es un acto creado por la inteligencia colectiva humana. Es lo que llevó a la prosperidad y a la evolución que estamos viviendo hoy. Hay que intercambiar valor por valor y encontrar la manera de que ganen los dos lados. Hoy tienes que cobrar, punto.
Cada vez que alguien paga por tu trabajo, tanto tú como esa persona se están enriqueciendo en simultáneo. Tú por vender y la otra persona porque está adquiriendo ese valor que das. Una transacción de explotación no genera prosperidad sostenida. Pero la tuya sí, si lo que ofreces genuinamente transforma.
Esto te lo digo yo, Gaby, que me cuesta mucho cobrar. A veces me encuentro con personas que me conocen de las redes y me ven como una persona muy fría con el dinero, pero no saben la evolución que tuve que pasar. Si fuera por mí, pondría Sublime gratis, los tappings gratis, todo gratis. Pero sé que eso no genera prosperidad ni para mí ni para las otras personas. Si le pongo un precio, las personas que compren lo van a valorar y usar más.
He vendido en muchos puntos de precio, desde un e-book a 17 dólares hasta un programa a mil. Y te digo: siempre se siente lo mismo. Entonces si siempre se siente lo mismo, pongamos un valor más justo y gestionemos esa incomodidad.
¿Cuál es el miedo del sistema nervioso cuando cobras? Que si cobro, la otra persona me va a rechazar. Y si me rechaza, quedo fuera de la tribu y me muero. Eso es lo que entiende el cuerpo en modo supervivencia. Si cobro, la otra persona me va a querer menos. Y si me quieren menos, me quedo sola y me muero. Eso no tiene sentido racional, pero sí biológico. Y es lo que hay que trabajar.
La “culpa” por cobrar, más que un problema espiritual de que eres buena o mala persona, es una confusión de conceptos. Hay que cobrar. Es tu completa responsabilidad valorar lo que haces.
5. El pesimismo tiene incentivo social, y elegirlo tiene un costo individual.
Este es el punto más controversial. Aquí te permito opinar en los comentarios.
Ninguna organización recaudó dinero diciendo que las cosas mejoraban. Ningún periodista llegó a primera plana escribiendo cosas positivas. El sistema mediático y cultural tiene incentivos reales para mantenerte en modo alerta. Lo negativo vende, el pánico vende. Cuando alguien tiene miedo, gasta más sin conciencia. Y hay personas que lucran de esto con total consciencia.
El pesimismo intelectual suena más inteligente y tiene un motivo. Y tiene un motivo bastante oscuro, a mi parecer. El optimismo racional lo que busca es mostrar evidencia de que estamos evolucionando para mejor, aunque haya una tendencia a ser pesimista.
Elegir el pesimismo como postura por defecto, por postura política o por lo que sea, tiene un costo real en las decisiones que tomas todos los días. Esa prosperidad que tanto deseas la tienes ahí adelante y no la estás tomando. ¿Por qué? Por el miedo a que las cosas empeoren, el miedo a compartir, el miedo a cobrar, el miedo al intercambio.
No hay que luchar contra lo que está mal. Tienes que generar eso que quieres generar usando todos los recursos disponibles, abriéndote al intercambio, sabiendo que cuando das, también recibes y las cosas se multiplican.
Una historia personal: mis abuelas y la escasez real
Para cerrar la parte gratuita del post, quiero contarte algo de mi familia. Porque yo, por momentos, paso momentos difíciles donde me cuestiono qué estoy haciendo con mi vida y mi trabajo. Esas dudas se me disuelven cuando recuerdo cosas que hablo con mis abuelas.
Soy nieta de inmigrantes japoneses. Mis abuelos vinieron después de la Segunda Guerra. Después de esa guerra, en Okinawa, no había nada. Literalmente, había días que no comían ni tomaban agua. Los días que comían, lo máximo que podían comer era sopa de batata. Eso era lo más rico.
Dos generaciones pasaron para que yo hoy pueda elegir si como papa o batata, sin tener que dormir sobre la tierra.
Y hace poco mi abuela me contó algo más fuerte. Antes de venir a Argentina, la zona donde vivían estaba custodiada por soldados que se aprovechaban de las mujeres y las niñas. Mi bisabuela lo que hacía con mi abuela y mi tía era pintarles la cara con tierra para que fueran feas, porque ser feas y sucias las mantenía seguras. Es muy fuerte lo que estoy diciendo. Pero lo cuento porque a veces me hago problema por cosas mínimas. Y hoy pienso: hoy puedo salir a la calle sin esconderme, sin que me escondan para protegerme... dos generaciones atrás eso era lo normal.
Entonces yo hoy, con mis 38 años, digo: ¿de verdad me voy a poner tan triste si no llego a ser una autora reconocida del libro que estoy escribiendo? ¿O estoy dando por hecho un montón de cosas que hace solamente dos generaciones no eran normales?
El desayunar, el tener una comida por día, no era algo normal hace dos generaciones, al menos para mi familia. Entonces, ¿cómo puede ser que me queje de, no sé, si un día no puedo ir a un rooftop a tomarme una copa de champán por ahorrar?
No me estoy autocriticando. Obviamente aspiro a tener una casa bella con un balcón en Europa —los que siguen mi chisme time ya saben a dónde apunto. Pero estoy “saltando” generacionalmente de pobreza extrema a vivir en una ciudad muy rica. El salto que tengo que hacer en mi biología es grande, lo sé. Y al mismo tiempo sé que es un gran privilegio poder elegir esta aventura.
Leer libros de este tipo para mí es un gran privilegio. Sé que mi abuela no puede leer así, porque no fue a la escuela. Entonces, yo que puedo leer estos libros, ya soy exponencialmente rica por saber leer.
Con todo esto a lo que voy es que, aunque para muchos ser optimista suena ingenuo, en la realidad no lo es. El optimista racional te muestra con hechos que estamos en el mejor momento del ser humano.
Y los problemas no son el fin. Los problemas son los que llevan a la innovación. Entonces si tienes un problema, tienes posibilidad de innovar. Y si tienes posibilidad de innovar, tienes posibilidad de prosperar.
Mi intención con este episodio es que puedas enfocar toda tu atención a la prosperidad, aunque tengas problemas, aunque provengas de un contexto político-social que juzgas como difícil. Siempre hay alguien en peor situación y siempre las cosas fueron peores que ahora.
Reprogramate tu prosperidad con EFT Tapping y el Optimismo Racional
A partir de aquí comienza la parte paga del episodio.
Lo que vamos a hacer ahora es conectar las ideas del libro con tu sistema nervioso a través de un ejercicio de tapping con journaling.
Crearás un guión de tapping personalizado a tu meta y tus circunstancias, una práctica espectacular para reprogramarte a fondo.
Para realizarlo, ve a buscar lápiz y papel y sigue mis instrucciones.
🔒 ¿Qué encuentras en la suscripción paga de Sublime?
Todos los meses: ejercicios de tapping en audio y video, posts privados y mi chisme time, porque esto no tiene por qué ser tan aburrido. También recibes acceso al protocolo Autoría: un paso a paso para materializar tu obra sin depender de tu estado de ánimo.
Si quieres escribir un libro, lanzar un curso, dar un workshop, publicar tu arte, Autoría une el sistema frío (gestión de tiempo, GTD, productividad) y puedes combinarlo con la la regulación emocional a través del tapping.
Únete aquí abajo.