Zafarrancho Vilima

Tárbena, Alicante en Las España Barbaciada


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Salimos de Ojós con un bizcocho borracho en la guantera y el nivel de azúcar por las nubes. Nos vamos a adentrar en la provincia de Alicante, huyendo del turismo de pulserita y de los guiris rojos como gambas. Para ello, le exigimos al Supermirafiori que suba montañas. Hacemos unos 120 kilómetros por la A-30 y luego la AP-7, hasta desviarnos hacia el interior de la comarca de la Marina Baja, llegando a nuestro destino: Tárbena.
Tárbena tiene una población de unos 624 habitantes, y su gentilicio es tarbenero o tarbenera. El pueblo está en plena sierra, rodeado de montañas que tienen nombres de señora enfadada, como la Sierra de Bernia.
Pero lo que hace a Tárbena un expediente X dentro de la España Barbaciada es su historia. ¿Os acordáis de los moriscos de la etapa anterior? Pues aquí también los echaron en 1609. El pueblo se quedó más vacío que un gimnasio en enero. ¿Y qué hizo el señor feudal de turno, que se quedó sin mano de obra para recoger la almendra? Pues se fue a buscar gente a las Islas Baleares. En 1615, Tárbena fue repoblada por 17 familias venidas íntegramente de Mallorca.
Y claro, los mallorquines llegaron, miraron las montañas, suspiraron por no tener mar, y dijeron: "Pues vale, pero aquí se hace lo que nosotros digamos". Cuatro siglos después, en Tárbena no se habla el valenciano normativo, se habla el "parlar de sa", un dialecto mallorquín puro. Usan el artículo salado (es, sa, ses). En vez de decir "la casa", dicen "sa casa". Es como un agujero de gusano balear en pleno monte alicantino.
El patrimonio de Tárbena está coronado por las ruinas del Castillo de Tárbena (o Castell de les Lletres). Era un castillo árabe, que luego fue cristiano, y que ahora es básicamente un montón de piedras con muy buenas vistas. Ideal para subir a reflexionar sobre tus malas decisiones. También destaca la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara, donde encontramos elementos del siglo XVIII y, agárrense, una réplica de la Virgen de Lluc, la patrona de Mallorca. Los mallorquines se trajeron hasta a la Virgen en la mudanza.
Sus fiestas patronales son, oh sorpresa, en agosto, en honor a San Roque y Santa Bárbara. Pero aquí lo que importa es comer. Gracias a esa herencia balear, el plato estrella de Tárbena es ¡la sobrasada! Sí, sobrasada casera espectacular en Alicante. Y no solo eso, también hacen "sa figatell", un embutido de hígado y especias que te cura la anemia en un solo bocado. Comer en Tárbena es un homenaje al colesterol del bueno.
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Zafarrancho VilimaBy Zafarrancho Vilima